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En este rpido, como estrepitoso desmoronamiento de los regmenes populistas, una de las razones ms notables de semejante descalabro radica en las enormes contradicciones que, en el apuro, vienen cometiendo sus principales actores.
Es el caso por ejemplo, de las famosas afirmaciones de Fidel Castro cuando dijo: Este modelo econmico socialista no podramos exportarlo, pues ni a Cuba le ha servido! Claro que la nomenclatura comunista de la isla no tard ni una semana en corregir el gafe y desmentir al viejo lder, argumentando que no quiso decir lo que dijo, ni dijo lo que quera decir y que el triunfo de la revolucin socialista era inconmovible.
La reciente llegada de Barack Obama a la Habana se encarg de refrendar dichas afirmaciones, y eximir de toda culpa al Dr. Alzheimer como promotor de estas discrepancias, ya que el anciano dictador, an en sus cabales hace seis aos, en un acto supremo de contricin y sin utilizar anestesia dijo: El Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con planillas infladas, y prdidas que lastran la economa, resultan contraproducentes, generan malos hbitos y deforman la conducta de los trabajadores. Es necesario elevar la produccin y calidad de los servicios, reducir los abultados gastos sociales y eliminar gratuidades indebidas (Lase prebendas), subsidios excesivos, el estudio como fuente de empleo y la jubilacin anticipada Ni Milton Friedman y sus Chicago Boys habran podido expresarse mejor!
Resulta que no hace ni 5 das de la partida de Obama, cuando surge la crtica del nonagenario lder afirmando: Cuba no necesita que el imperio le regale nada y que el pueblo de ese noble y abnegado pas no renunciara a la gloria En qu quedamos? Sirvi o no sirvi la visita? Lo increble es que hay todava pases que siguen porfiadamente esa senda, a sabiendas que sta los lleva al desastre.
Habramos querido referirnos a las innmeras contradicciones que se producen y se presentan cotidianamente en nuestro quehacer nacional, como es el caso Zapata y el caso chileno empero, son tantas, que exceden superabundantemente el espacio que esta columna tiene asignado en este medio, por lo que abundar en su recuento, resulta insulso y de corte lacrimgeno.
Cuenta el anecdotario popular, que bajo el sugestivo anuncio del Enderezador de Jorobas, se estableci en un pueblito latinoamericano un chino que prometa enderezar gibas en un santiamn. Fueron muchos los incautos que acudieron a su consulta y despus de mucho tiempo de espera pas el primero. Al cabo de unos minutos se escucharon berridos y lamentaciones desgarradoras, fue entonces cuando el galeno abri su puerta y exclam: Que pase el segundo, polque el plimelo se me ha queblado!
Al parecer, ese es el destino que nos espera a los bolivianos, si persistimos con esas prcticas chinas de utilizar contradicciones que muchas veces se tornan peligrosas.