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La contratacin secreta de bufetes de abogados que la Procuradura General del Estado realice, as como la de eximir a esa institucin de la obligacin de presentar su rendicin de cuentas, son dos disposiciones que el gobierno ha promulgado, mediante el inslito Decreto Supremo 2698, fechado el pasado 9 de marzo de 2016, dando paso a la violacin de todas las normas que deben regir a ese ente fiscalizador.
Es de esta manera que la procuradura, en un acto sin precedentes, se ha negado a revelar los nombres de los estudios jurdicos contratados por el Estado para asumir su defensa en los juicios internacionales que, por demandas de indemnizacin por ciertas nacionalizaciones han sido incoadas, como sucedi en el caso Quiborax.
Recordemos que, cuando se decret la nacionalizacin de las minas en 1953,se firm un acuerdo con Patio, Hochshild y Aramayo donde, de acuerdo con un precepto constitucional, se pag a las empresas afectadas una indemnizacin de 21 millones de dlares, en el plazo convenido entre 1953 y 1961, con dinero que provino, obviamente, de la propia produccin. Dicho acuerdo fue celebrado por el entonces embajador Edward J. Sparks, a travs de un telegrama que envi al Departamento de Estado donde seala su total complacencia, segn documentacin (FRUS, 1952-1954, vol. IV, No 149) existente en la Oficina del Historiador de dicho Departamento.
Volviendo nuevamente al escandaloso caso de Quiborax, ahora nos enteramos de que el empresario boliviano David Moscoso, dueo del 49% de las acciones de esa sociedad, luego de presentar un documento falso de constitucin de su empresa, que sirvi de suficiente instrumento para iniciar el proceso de arbitraje contra Bolivia ante el CIADI, y haber confesado ese delito, recibi del Estado boliviano 20,8 millones de dlares de compensacin por haber ganado el proceso. Que lstima que los tres barones del estao, que conformaban el tal llamado superestado minero, no hubiesen conocido antes a este trapisondista que, con solo forjar un documento, se llev la misma cuanta de dinero que los tres juntos!
Lo peor es que este bribn, luego de habrsele condenado a dos aos de crcel por su venta de la patria, fue perdonado judicialmente despus de haber confesado su responsabilidad en la falsificacin del documento constitutivo de su empresa. Vaya manejo de justicia! Quizs habra sido mejor condenarlo por separatista y as estara purgando todava una condena casi perpetua, como la de los combatientes del Porvenir o del Hotel de las Amricas.
Y volviendo al secretismo del Decreto Supremo de marras y detenindonos en lo que dispone en su artculo quinto que a la sazn seala: Se establece la confidencialidad de la informacin generada en las contrataciones realizadas en el marco del presente D.S., por la naturaleza estratgica de la precautela y defensa de los intereses del Estado, haciendo un esfuerzo para decodificar ese enunciado, debemos convenir que la intencionalidad de esteDecreto secreto es esconder una serie de picardas.