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No importa lo que hayan hecho los ineptos administradores del triunfo poltico de octubre-noviembre 2019, lo cierto es que el pueblo boliviano derrot entonces a la una dictadura que se propona permanecer largo tiempo.
El proyecto fue derrotado y ahora se dan los pataleos de ahogado de sus dirigentes, mientras el pas observa, con paciencia, cmo se demora la aparicin de opciones que vengan a mostrar el nuevo sendero.
Para comenzar, el nuevo sendero ha descartado a los caudillos, lo que es un condicionante muy claro. Los bolivianos han decidido que la democracia estar en manos de la gente, como ocurri en la epopeya de fines de 2019, no de caudillos.
Creo que le llaman la democracia directa, pero es una forma de expresin poltica que descarta a los liderazgos. Una determinacin que marc el episodio de 2019, aunque tambin habra que atribuirle la gestin fracasada del llamado gobierno de transicin, al que se le dej actuar libremente.
La gente que haba dado aquel triunfo, que haba derrotado al dictador y lo haba hecho huir como el cobarde que es, no quiso equivocarse y decidi no confiar en caudillos. Fue muy fuerte la decisin de acabar para siempre con el caudillismo. No haba margen para hacer pruebas. El modelo haba sido descartado para siempre.
El mensaje que prevaleci fue el ms importante: no ms caudillos. Nunca ms. Lo que resume la vocacin de los bolivianos de no aceptar ni caudillos ni dictaduras. Eso es lo ms importante: no se aceptan dictaduras.
Si los nicaragenses pasaron de los Somoza a los Ortega, si los argentinos pasaron de Pern a las versiones ms vergonzosas del kirchnerismo, si los venezolanos ensayan nuevas formas de Prez Jimnes, y los chilenos buscan nuevos Pinochets, los bolivianos insisten en que no aceptan dictadores. Son alrgicos a los dictadores.
Todo esto pone a los bolivianos ante la necesidad de esperar que las opciones del futuro surjan de partidos polticos donde se nutran los nuevos dirigentes, pero no porque tengan aptitudes de caudillos sino porque tengan propuestas inteligentes.
La propuesta de vivir del narcotrfico ha sido descartada. Los bolivianos que participaron en la revolucin de fines de 2019 lo dijeron claramente. Y ahora, las rebeliones que se dan dentro del MAS, y muestran el desprecio al cocalero, reflejan el firme rechazo a esta propuesta.
Sern los bolivianos, organizados en torno de partidos polticos, quienes decidan cmo ha de ser la Bolivia del futuro. Una cosa est garantizada: no tendr ni caudillos ni estar en manos de analfabetos morales.
Con eso tenemos bastante.
Siglo21bolivia.com