Viernes 13 de febrero 2026

Donde todo es eterno



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Durante las plagas que azotaron Egipto, la Biblia habla de un periodo de tres das de oscuridad que cubrira a la tierra, una creencia de origen cristiano, que ha sido luego mencionada en varias pocas por distintos videntes y santos, y suponemos que se bas en el libro del xodo, donde se menciona que Dios le dijo a Moiss que estirara las manos al cielo para que la oscuridad cayera sobre Egipto. Este periodo dur tres das y solo hubo luz en las casas de los israelitas.

En momentos de tribulacin,cuando semejante pandemia se cierne sobre el planeta, y la muerte y la desolacin han asomado hasta nuestras puertas, hasta los ms escpticos comienzan a dudar de su arraigada aprensin, dando pbulo a estas profecas que otrora eran slo para sojuzgar el espritu de los ignaros.

Sin pretender abroquelarnos al pie de la letra, en estos textos, y menos contribuir al aumento del temor y la paranoia, no dejamos de observar una serie de hechos que condicen con esa triste y lamentable realidad, como la aparicin de entidades demoniacas en nuestra sociedad, que lejos de unirla, la desquician y fragmentan.

As como se inici esta suerte de tercera guerra mundial, sin la necesidad de utilizar aviones, tanques o acorazados, se acude a la guerra bacteriolgica o qumica, caso de la pandemia que nos asola y, a nivel nacional, en lugar de acudir a las anacrnicas revoluciones o golpes de Estado han inventado la revolucin judicial, donde los jueces hacen las veces de soldados, y los fiscales de paramilitares, con un cdigo penal trucho, al igual que la Constitucin que blanden como arma para encarcelar, sino asesinar a los opositores. Sino vase lo que nos est ocurriendo ac, en Nicaragua, en Venezuela, y la santa sede cubana.

Contritos con esta luctuosa realidad, lemos con asombro un premonitorio poema de nuestro excelso poeta Guillermo Riveros Tejada, que consideramos apropiado transcribirlo en esta entrega:

Qu largo estar aqu, que corto el irse.
Vivir con su pasin siglos enteros.
Pensar; o no pensar, que nada es permanente;
solo quizs el amor prolonga nuestra muerte en otras vidas.

Estar aqu; o no estar, qu ms dara; si no existiera alguien que nos eche de menos. Que, al or una cancin, o aspirar un perfume, nos estreche en sus brazos con pasin rediviva.

No recontamos, al final, las nuevas vidas; vivimos recontando nuevas muertes.

Ayer se fue Simn, el carpintero, se fue mi hermano el que yo ms quera; mi hijo se fue, el compaero, el perro, mi caballo, todo se ha ido. Con cada muerte morimos y vivimos. El dolor viene, nos golpea y prepara,

Y si al final morir es reencontrarse, con los seres que amamos, a que seguir viviendo lo efmero. Vamos hermanos! Vamos amor cantando, a reencontrarnos en el final del tiempo, all donde todo es eterno!