Jueves 12 de febrero 2026

Divina Tragedia Islamita



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La bochornosa retirada de los Estados Unidos de Afganistn, similar a aquella de la cada de Saign, un 30 de abril de 1975, envalentona a todas las potencias que en este momento baten palmas frente a ella, como: Rusia, China, Irn, etc., al igual que a los circunstanciales adversarios antimperialistas como: Cuba, Mxico, Argentina, Venezuela, Per, Nicaragua, Corea del Norte y Bolivia.

No olvidemos lo ocurrido con el acuerdo firmado entre los EE.UU. y la Unin Sovitica despus de la famosa crisis de los misiles, que concluy con la salida de los cohetes de la Isla, a cambio del compromiso estadounidense de sacar los emplazamientos suyos de Turqua y de no invadir Cuba,en el futuro, por ningn motivo. Este pacto fue acatado por los norteamericanos a pie juntillas hasta hoy, y no por los rusos, que hasta su razn social cambiaron, y se olvidaron del trato.

Algo similar ocurre con el Acuerdo de Doha, Qatar, firmado entre el gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, y los talibanes, el 29 de febrero de 2020, fijando un calendario para la retirada de las tropas de Estados Unidos y sus aliados internacionales en un plazo de 14 meses desde su anuncio, o sea, el 17 de agosto de 2021, trmino que fue inalterablemente obedecido por Joe Biden, con las espantosas escenas de fuga que nos toca presenciar.

Entretanto, tales reacciones de los gringos, atribuidas a un supuesto puritanismo, ms obedecen a ignorancia poltica que a su sujecin a planteamientos morales, como el ignorar hasta los sabios consejos del insigne florentino Maquiavelo que, en circunstancias similares aconsejaba al prncipe: Cuando un prncipe dotado de prudencia ve que su fidelidad en las promesas se convierte en perjuicio suyo y que las ocasiones que le determinaron a hacerlas no existen ya, no puede y aun no debe guardarlas, a no ser que l consienta en perderse.

Con slo leer esas sabias exhortaciones, de seguro que el mundo Occidental no estara pendiendo de un pacto de paz que no fue tal, al menos para los talibanes, que siempre la consideraron una rendicin, donde lo nico que se acord fue la retirada estadounidense. Confiar en ellos resulta un absurdo, y cualquier reclamo lo llevarn siempre ante tribunales que se rigen por su interpretacin del islam.

Finalmente, la visin, misin, y objetivos de un gobierno talibn, lejos de ejercitar una diplomacia similar a la de los otros pueblos, asistiendo a congresos o conferencias sobre el cambio climtico, o fortalecimiento de la democracia, radica en el trfico de herona como factor econmico esencial de su futuro desempeo basado en el Opio, producto, a su vez, de las inmensas plantaciones de Amapola que extraamente no fueron erradicadas en 20 aos de ocupacin.

Esta droga, unida al astuto apoyo de una futura alianza con potencias como Rusia,China, Irn y al vasto imperio narcotraficante de Latinoamrica, podra dar un potencial mucho mayor que el del gas y el petrleo y, quin dice, la nueva potencia mundial capaz de hacer olvidar el rmel, el lpiz de labios, y las medias de nylon a las nias afganas que nacieron con la ocupacin norteamericana, y ahora deban volver a la crcel de trapo, como eplogo de esta divina tragedia islamita.