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El ministro de economía jura y rejura que los 3.300 millones de dólares que el gobierno ha pedido al FMI no obligarán al gobierno a aplicar ajustes de alto costo social como en 1985 y 2002.
Habrá que saber qué dice el FMI sobre la aplicación de un ajuste indoloro, y si eso se puede llamar ajuste, pero sobre todo si una medida tan timorata pueda o no reducir el gasto público, responsable del déficit de 9% del PIB previsto para este año.
En 1985, el ajuste se llamó "estructural" y fue seguido por el DS 21060, que acabó con la inflación, redujo el gasto y provocó la bonanza que duró hasta que el MAS llegó con sus políticas económicas populistas y corruptas que resultaron muy dolorosas, porque frenaron las inversiones petroleras y crearon la crisis dramática que se vive ahora.
El ajuste suave que anuncia el ministro Gabriel Espinoza significa que YPFB mantendrá a los 8.000 masistas en sus planillas, esos que están saboteando a la empresa y son los responsables de la gasolina negra que está exterminando el parque automotor.
Además, este ajustito permitirá que se queden en sus cargos los 300.000 masistas que entraron a la administración pública desde 2006, que se sumaron a los 200.000 ya existentes.
Con esto del ajuste suave, tan suave que no llegará a apretar, el gobierno da la razón a quienes sospechan que toma decisiones tímidas, que pueden ser anuladas a pedido de un socio innombrable.
Los 8.000 masistas que dicen trabajar en YPFB no estaban de acuerdo con algunos de los 136 artículos del proyecto de ley de hidrocarburos que había elaborado Mauricio Medinaceli, y lograron que el presidente despida al ministro y archive el proyecto.
Ahora, las protestas de grupos de choque del MAS están obligando al gobierno a abrogar la ley 1720 referida a las pequeñas propiedades agrícolas.
La historia se repite dos veces, la primera como tragedia y después como farsa, había dicho Karl Marx. En 1953, un presidente Paz decretó una reforma agraria, pero no les dio a los campesinos beneficiados la posibilidad de vender o hipotecar sus tierras.
Es que, se dijo entonces, los "gamonales" podrían comprar esas tierras y reponer sus latifundios.
Lo de ahora, de otro presidente Paz, viene a ser la farsa a la que se refería Marx. Y con los mismos argumentos o prejuicios.
Siglo21bolivia.com