Viernes 12 de junio 2026

La orfandad del gobierno



151 vistas

No se podría comparar la orfandad del gobierno de Rodrigo Paz con la que sufrió Hernán Siles a principios de los ochentas porque entonces el que estaba en frente era un demócrata y ahora el que asfixia al gobierno es un narco decidido a destruir el país.



En aquellos días, el rival quería llegar al poder para corregir los errores que él mismo había cometido treinta años antes con medidas estatistas y populistas causantes de la crisis económica que estaban asfixiando al país.



El de ahora no se propone corregir los errores de veinte años de latrocinio de su primer gobierno, sino avanzar en el propósito, exigido por la Transnacional del Crimen Organizado, de convertir a Bolivia en un Estado fallido para que sea un territorio de propiedad de las mafias.



Lo que paraliza a Rodrigo Paz es el legado de corrupción que dejaron el narco mayor y su partido, además del dominio que mantienen sobre la justicia, el ejército, la policía y muchos medios de comunicación. 



La ley para implantar al Estado de Excepción tuvo un trámite que refleja la orfandad del gobierno, pues algunos parlamentarios de la coalición gobernante votaron en contra, un ministro del gabinete se oponía y el fiscal general dijo que no apoyará esa ley porque no quiere ceder a presiones políticas, sin darse cuenta de que al decir eso estaba cediendo a las presiones del narco mayor.



Y luego está lo peor. El presidente teme que el ejército no vaya a cumplir su rol que requiere el Estado de Excepción, porque el narco mayor contaminó a las FFAA con sus militantes durante las dos décadas infames.



A último momento, el narco mayor hizo conocer, a través de mensajeros especiales, que estaba dispuesto a suspender los bloqueos el mismo día que el gobierno expulse a la DEA del país.



Estaba admitiendo que no tienen ningún valor sus exigencias de que el gobierno se comprometa a no privatizar empresas estatales ni entregar los recursos naturales al "imperio".



Lo que quiere es que la DEA no cumpla su intención de llevarse, así como se llevó a Marset, a 19 fichas del narco, entre ellos al fiscal que no quiere meterse en política.



Por supuesto, Rodrigo Paz rechazó esa exigencia porque debía elegir entre el poder del narco o mostrar que participa en el Escudo de las Américas de Donald Trump. Y optó por lo segundo.



Esta opción incluye la posibilidad de pedir la ayuda del Comando Sur del ejército de Estados Unidos, algo que el país necesita desesperadamente.



Siglo21bolivia.com