Martes 14 de julio 2026

Cómo nace el Corporativismo



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Ante la notoria ausencia de partidos políticos 0rgánicos, como los que integraban el panorama político de nuestra sociedad, tales como: el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR); la Falange Socialista Boliviana (FSB); el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) etc, por citar unos cuantos, los bolivianos vemos, no con poco asombro, que dichas tiendas políticas, otrora de enorme arrastre popular, dejaron de existir, dando paso al llamado “Movimiento al Socialismo”, que nos gobernó durante los últimos veinte años, bajo un régimen tiránico e inmoral, dotado de una insaciable voracidad y rapiña de nuestro tesoro público,  el cual se hizo gas, del mismo modo que el precioso hidrocarburo que nos afanó.



Frente a un fenómeno de disgregación política, como el descrito líneas arriba, es cuando  se crea el corporativismo, como sistema de organización socioeconómica, donde la sociedad se organiza mediante grupos llamados "corporaciones" (gremios, sindicatos o asociaciones empresariales) en lugar de hacerlo a través de partidos políticos o el voto individual.



Algo similar a lo señalado ocurrió en la Italia de post primera guerra, cuando el rey Vitorio Manuel III nombró a Benito Mussolini, como primer ministro, tras la presión ejercida por la profunda crisis económica y política acaecida en dicha nación, después del conflicto bélico. Esta crisis sumió al país en una aterradora rebelión social que derivó, a su vez, en una ola de masivas huelgas y ocupaciones de fábricas, protagonizadas por parte de obreros socialistas y comunistas.



Mussolini capitalizó el miedo de las clases medias y altas, quienes veían en él un escudo para frenar el comunismo, financiando la fundación de  su movimiento  en 1919, los “Fasci di combattimento”  o milicias fascistas, para desactivar  sistemáticamente a los facciosos, que estaban mimetizados en los sindicatos, periódicos de izquierda y políticos comunistas.



En un mitin en Nápoles, en octubre de 1922, Mussolini exigió abiertamente el control del gobierno. “O nos dan el gobierno o iremos a Roma a tomarlo”. Con estas palabras, Benito Mussolini concluía su discurso durante la concentración del Partido Nacional Fascista. No era una amenaza vacía: había convocado aquel acto precisamente para tantear el apoyo con el que podía contar para presionar al rey Víctor Manuel III y que este le encargara la formación de un nuevo gobierno. La impresión fue sin duda positiva, ya que sólo cinco días después obtuvo lo que quería. El primer ministro a.i. Luigi Facta, quiso declarar el estado de sitio para detenerlos con el ejército. El rey Víctor Manuel III se negó a firmar el decreto. para evitar una guerra civil. En su lugar, cedió y entregó el cargo de primer ministro al Duce, mediante una coalición aparentemente constitucional.



Curiosamente, a pesar del tiempo y la distancia, es impresionante la similitud de los hechos históricos relatados, con la  dura realidad que nos toca vivir a los bolivianos. Empero, dicha narrativa pareciera coincidir plenamente, con los hechos que determinan el nacimiento del Corporativismo.