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- 2025-10-05
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La astronomía mundial está revolucionada con el descubrimiento reciente de un nuevo visitante interestelar, que mezcla fascinación y misterio. El 1 de julio de 2025 un telescopio del proyecto ATLAS, instalado en Chile, detectó un objeto que no pertenece a nuestro Sistema Solar.
Se lo bautizó 3I/ATLAS y es el tercer objeto interestelar que se registra en la historia de la astronomía.
El astrofísico Avi Loeb, jefe del proyecto Galileo, y director fundador de la Iniciativa Black Hole de la Universidad de Harvard, propuso que 3I/ATLAS podría no ser un cometa común.
Junto con Adam Hibberd y Adam Crowl, el astrofísico de Harvard publicó un estudio que abrió una posibilidad inquietante: “El objeto ha mostrado varias características anómalas y presentamos la hipótesis de que pueda tener origen tecnológico y posiblemente hostil”.
Este científico israelí de la Universidad de Harvard, autor de más de mil artículos, tan aclamado como polémico, argumenta que su órbita retrógrada, que avanza en dirección opuesta a la de la mayoría de los cuerpos del Sistema Solar, y su alineación casi perfecta con el plano de la eclíptica presentan una probabilidad de ocurrencia aleatoria de apenas 0,2%.
Según el estudio, 3I/ATLAS ha mostrado comportamientos poco comunes mientras cruza el Sistema Solar. Los científicos detectaron estos rasgos extraños a partir de mediciones de luz y posición del objeto.
Propusieron la idea de que podría tratarse de un objeto tecnológico, incluso con intenciones hostiles, basándose en teorías científicas conocidas como el “Bosque Oscuro” y la “Paradoja de Fermi”.
3I/ATLAS continuará su recorrido sin regresar jamás. Alcanzará su punto más cercano al Sol a fines de octubre y, si las condiciones lo permiten, podrá observarse con telescopios medianos antes de perderse tras el astro. Reaparecerá a principios de diciembre en el otro lado de su órbita para después seguir su camino hacia el espacio interestelar. Dejará, sin embargo, una valiosa colección de datos que ayudará a entender cómo se forman y evolucionan estos mensajeros de otros sistemas.
El paso de este cometa recuerda lo vasto e impredecible que es el universo. Más allá de las teorías sobre naves hostiles, su estudio ofrece pistas sobre el origen de los sistemas planetarios y la composición del material que circula entre las estrellas.