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- 2026-01-07
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Caracas ha dejado de ser una ciudad bajo control político para convertirse en un cuartel bajo asedio. Cerca de las 20:00 horas, el centro de la capital fue sacudido por ráfagas de fusilería pesada y detonaciones provenientes del anillo de seguridad del Palacio de Miraflores. El origen del caos fue la incursión de drones no identificados que vulneraron el espacio aéreo presidencial, obligando a las baterías antiaéreas a abrir fuego indiscriminado en una zona densamente poblada. El pánico se apoderó de los residentes mientras el eco de los disparos confirmaba la fragilidad de la nueva gestión interina.
Casi simultáneamente, el régimen formalizó su "venganza jurídica" mediante la publicación del Decreto de Estado de Conmoción Exterior. Esta norma, refrendada por Delcy Rodríguez tras la extracción de su predecesor a Nueva York, otorga a las fuerzas de inteligencia una "licencia para cazar": se ordena la captura inmediata de cualquier ciudadano sospechoso de haber celebrado o apoyado la incursión de los comandos estadounidenses. El decreto no solo busca orden, busca castigo ejemplarizante contra la disidencia.
La militarización ha trascendido el orden público para devorar la estructura económica del país. El personal civil de la industria petrolera (PDVSA) y de los servicios básicos ha sido sometido, por decreto, al código de justicia militar. Quien abandone su puesto o se sume a huelgas será juzgado como desertor en tiempos de guerra. Esta medida es un intento desesperado por mantener operativo el flujo de crudo, único oxígeno financiero que le queda a la estructura de mando en Miraflores.
El documento oficial faculta al Ejecutivo para la requisa de bienes privados sin derecho a reclamo, bajo la premisa de la "defensa nacional". Con la suspensión total de los derechos de reunión y manifestación, el régimen ha convertido a Venezuela en un campo de concentración institucional por un periodo inicial de 90 días. La cláusula abierta que permite aplicar "cualquier medida necesaria" elimina el último rastro de legalidad constitucional, dejando el destino de los ciudadanos a la entera discrecionalidad de los mandos militares.
Mientras los disparos aún resonaban en las cercanías del palacio, el mensaje del chavismo residual fue claro: la salida de Maduro no significa la entrega del poder, sino el inicio de una fase de resistencia armada y represión sistemática. La noche en Caracas cierra con una ciudad a oscuras, patrullada por blindados y con la incertidumbre de si los drones detectados son el preludio de una nueva fase de la ofensiva extranjera o el inicio de una sublevación interna.
¿Qué significa esto para usted?
El estado de conmoción en Venezuela rompe cualquier puente diplomático restante y eleva el riesgo de un conflicto civil prolongado. Para los bolivianos, esto se traduce en una interrupción total de cualquier flujo comercial o consular con ese país, además de la posibilidad de que células vinculadas al régimen busquen refugio o apoyo en países con afinidades ideológicas.
Guía de Servicio: Puntos de Alerta
Vulnerabilidad de Datos: Si tiene contactos o familiares en Venezuela, evite enviar mensajes de apoyo a la intervención extranjera por canales abiertos; la inteligencia venezolana está autorizada para intervenir comunicaciones bajo el nuevo decreto.
Militarización Laboral: Todo técnico o profesional vinculado a sectores estratégicos en Venezuela que se encuentre fuera del país es ahora considerado "traidor" si no reporta a su puesto bajo mando militar.
Seguridad Fronteriza: Se espera que las fronteras venezolanas sean cerradas o estrictamente controladas por el ejército, dificultando cualquier intento de salida o entrada de extranjeros.