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- 2026-01-23
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El Día del Estado Plurinacional en Lauca Ñ tuvo un protagonista ausente. Por primera vez en años, Evo Morales no encabezó las celebraciones en su bastión; en su lugar, solo se observaron máscaras con su rostro portadas por seguidores, alimentando las dudas sobre su verdadero estado y paradero actual.
El exmandatario cumple más de un año recluido en el trópico de Cochabamba, transformado hoy en un fortín humano para evitar la ejecución de una orden de aprehensión por trata de personas. Sin embargo, su reciente desaparición de las redes sociales y la suspensión de sus habituales transmisiones en vivo han encendido las alarmas.
Desde la dirigencia se alega un cuadro de dengue para justificar su retiro de la vida pública, pero el hermetismo coincide con el reciente sobrevuelo de helicópteros en la zona. La confirmación gubernamental sobre la presencia de la DEA en suelo boliviano ha elevado la tensión en el cuartel general del evismo.
La mística del líder omnipresente se desvanece entre el miedo a la captura y la enfermedad. Mientras sus bases intentan mantener viva su imagen con cotillón político, el silencio de Morales desde su refugio sugiere que la presión judicial y externa finalmente ha logrado acorralar al caudillo del trópico.
El hombre que no podía vivir sin el micrófono ahora calla, mientras el fantasma de la DEA sobrevuela su refugio de seguridad.