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- 2026-02-14
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La ciudad de Oruro se ha convertido hoy en el epicentro del mundo, recibiendo a miles de turistas que desafían cualquier crisis para rendir honores a la Virgen del Socavón en un despliegue de fe sin precedentes.
Tras el golpe económico de 2024, cuando los bloqueos frenaron el ingreso de Bs 20 millones, esta versión 2026 busca consolidar la reactivación financiera más agresiva de la década en la capital del folclore.
Más de 52 conjuntos folclóricos han tomado las calles desde las 07:00, demostrando que la cultura boliviana es el activo más poderoso y rentable que posee el país frente a la inestabilidad externa.
El despliegue de 20.800 policías en todo el territorio nacional intenta blindar una fiesta que el año pasado movilizó Bs 663 millones, cifra que las autoridades pretenden pulverizar este fin de semana.
La Gran Tradicional Auténtica Diablada marcó el paso inicial de una peregrinación donde los danzarines recorren tres kilómetros con el único objetivo de llegar de rodillas ante su patrona en el Santuario.
A pesar de las amenazas de tormentas eléctricas, el flujo de visitantes no retrocede, demostrando que ni el clima ni la logística de carburantes detienen el motor económico del Carnaval orureño.
Oruro no solo baila, sino que factura y resiste, consolidándose como la vitrina cultural que sostiene la imagen de Bolivia ante los ojos de los inversionistas y turistas internacionales más exigentes.
El Dato de Cierre: El Carnaval 2025 cerró con un movimiento nacional de Bs 663 millones; para este 2026, la meta es superar los Bs 1.100 millones impulsados por el turismo receptivo.