Lunes 23 de marzo 2026

Malestar electoral

La trampa de la Ley: ¿Por qué candidatos que triplican votos deben ir a balotaje?



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Los resultados del Sirepre al 95% han puesto bajo la lupa la rigidez de la ley electoral boliviana. Siete departamentos deberán volver a las urnas el próximo 19 de abril debido a que los ganadores no alcanzaron el 50% más uno de los votos, ni el 40% con la diferencia de 10 puntos exigida por norma. Esta situación ha generado una ola de críticas de ciudadanos que ven en el balotaje un gasto innecesario de recursos públicos.

Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, el escenario en La Paz es el ejemplo más claro del vacío entre la ley y la realidad: el candidato puntero ostenta un 20% frente a un lejano 8% de su seguidor. A pesar de que el primer lugar triplica en votación al segundo, la ley no reconoce la contundencia de la victoria si no se alcanza el umbral del 40%, forzando una logística electoral completa por una diferencia que parece irreversible.

El malestar en las calles se centra en el costo de esta "segunda oportunidad" para quienes no lograron conectar con el electorado. ¿Por qué un candidato que no llegó ni al 10% de apoyo tiene el poder legal de paralizar el país un domingo adicional? La normativa actual, diseñada para forzar mayorías, hoy parece castigar la billetera del Estado y el tiempo del ciudadano en regiones donde el resultado ya está sentenciado.

Este "fantasma del balotaje" afectará a Chuquisaca, Oruro, Tarija, Beni, Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. La movilización del padrón electoral, la impresión de nuevas papeletas y el despliegue de seguridad representan una inversión millonaria que muchos sectores consideran un despilfarro, especialmente cuando los márgenes de victoria en primera vuelta son tan amplios pero insuficientes ante la letra muerta de la ley.

Finalmente, el país queda atrapado en una espera de 40 días para validar lo que las urnas ya expresaron con claridad. Mientras Pando y Potosí cerraron sus procesos con éxito, el resto de Bolivia se encamina a una votación que se percibe más como un trámite administrativo costoso que como una garantía democrática. El debate sobre la reforma de estos porcentajes rígidos es hoy una exigencia de la opinión pública.

El Dato de Cierre: La ley electoral boliviana es de las pocas en la región que exige un umbral tan alto (40%) para evitar la segunda vuelta, incluso cuando la diferencia entre el primero y el segundo es de tres a uno.


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