Miércoles 06 de mayo 2026

“El Arte de la guerra”, o el arte de la mentira


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El arte de mentir forma parte de El Arte la  guerra, ese clsico,  milenario y conciso compendio del chino Sun Tzu, para quien Todo el Arte de la Guerra se basa en el engao. Y si asumimos que la guerra es la continuacin de la poltica por otros medios, segn dijo Klaus von Clausewitz,  y como le gusta recordar al Vice, se podra concluir que el MAS y los hombres del Presidente Evo Morales andan en guerra contra la mayora de bolivianas y bolivianos.

Si no, veamos qu ha pasado en este quinquenio Evo-masista. Morales y los hombres del MAS construyeron su hegemona poltica, sobe la base del engao, la mentira, la farsa y la simulacin arteras. Aqu no hubo apuesta por las 36 naciones indgenas-originarias-campesinas, sino solo por una: la aymara, de modo que el Estado Plurinacional no es pluri sino uni. Vaya gua espiritual de los pueblos indgenas de Amrica!

Tampoco hubo nacionalizacin de hidrocarburos aunque s una readecuacin impositiva con las petroleras- pero, sin inversin extranjera; la bravuconada de industrializacin del gas fue otra mentira, como tambin lo fue la industrializacin del hierro y del litio que encaminaran a Bolivia a ser otra Suiza, segn pronostic Morales. Tampoco tuvo lugar  el anuncio de la economa comunitaria o el capitalismo andino amaznico, del Vice que nunca supimos qu eran, ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Puro embuste ideolgico!
 
Para rescatar algunos de los rasgos ms determinantes del quinquenio Evo-masista,  me valgo de refranes de la cultura popular: uno apunta a que no todo lo que brilla es oro,  otro a que quien a hierro  mata, a hierro muere.  Vayamos por el primero. El brillo que envolvi a Morales en diciembre de 2005 se oxid, como todo aquello que con el tiempo desnuda sus impurezas e imperfecciones.  As, el supuesto primer indio presidente en Bolivia y el consiguiente ascenso de  nuevas lites indomestizas al poder, el viaje a Europa, la chompa a rayas, la promesas de llevar a Bolivia a mejor destino para vivir bien, el pueril discurso pachamamistas, mientras los cultivos de hoja de coca crecen como hongos con el consiguiente deterioro de los suelos y la invasin de reservas y parques nacionales demostraron ser slo eso: promesas. Es decir,  ms fanfarria-chafalonesca que oro de buena ley, como la satanizacin al neoliberalismo y sus polticas imperialistas.

Como toda farsa populista y demaggica, la del MAS desnud su impostura antineoliberal al aprobar el grosero incremento en el precio de los carburantes, va poltica de shock al mejor estilo de la aborrecida economa capitalista de libre mercado: el gasolinazo aqu y en todas partes del mundo resulta un impuesto indirecto que afecta a los ms pobres, a sus ya magros salarios y a toda la poblacin, sin exclusin de clases ni etnias. La vehemente justificacin para defender esa neoliberal medida, result infantil y ridcula al achacar al contrabando hasta en botellas y en cinturones pegados al cuerpo la necesidad de nivelar precios, cuando sabemos del acuerdo con las petroleras: pagarles ms, a cambio de que  inviertan para aumentar las reservas de gas, que hoy solo alcanzan a los prximos 9 aos. 

Uno de las mayores fracasos del quinquenio  Evo-masista ha sido la poltica de hidrocarburos. Porque una cosa es sincerarse y reconocer que la subvencin a los carburantes es una sangra, y otra pretender pararla como los vilipendiados neoliberales. Otro ha sido la poltica de seguridad alimentaria, tanto que para destruir a la burguesa agroindustrial crucea la piedra en el zapato de los ms radicales masistas-  hoy Bolivia importa alimentos y gasta divisas que bien podra destinar a luchar contra la pobreza, su principal y mayor adversidad. Condicin que no es un destino y por lo tanto s puede cambiarse, si es coherente sin estar sometido, como estn Morales y el MAS a los desvaros de intelectuales que se dicen de izquierda y resultan pequeo burgueses radicales sin ms proyecto que un proyecto poltico hacia el poder total autoritario y totalitario, sin base econmica.
 
Morales y sus hombres quedaron como impostores, mentirosos y engaifles a los ojos de las siempre combativas y pauprrimas masas populares de El Alto, La Paz, Potos, Oruro, Cochabamba y Chuquisaca, ante semejante atentado a su economa popular: incrementar los carburantes ente 57 y 82 %. Esas masas han sido responsables de las sucesivas victorias electorales de Morales y el MAS, frente al Oriente autonomista, donde nunca ganaron eleccin alguna y donde, contradictoriamente,  las movilizaciones contra el gasolinazo  fueron las ms dbiles. Y lo fueron por la dispersin, temores y clculos polticos de una dirigencia amedrentada con las guillotinas poltico judiciales del montaje terrorista-separatista del fiscal Sosa y sus mentores, y otras dirigencias sometidas a  la politizacin de la justicia que impone el MAS para aplastar a los opositores y a los de la competencia, como el caso de Humberto Roca  y Arosur, frente a la estatal BoA.

La ley de la contradiccin pasa factura: el quinquenio perdido

Como toda las masas, las bolivianas disponen de poder y mucho de movilizacin,  pero son sensible a sus intereses, como todo humanos, y son adherentes polticas movibles y sensibles a la prebenda: al no tener organizacin poltica alguna cambian de objeto poltico de acuerdo a sus demandas. Aquellas masas que han otorgado tantos triunfos a Morales como a otros anteriores- fueron las mismas que en 2003 derrocaron, entre la espontaneidad, la direccin del MAS y otros actores, a un presidente democrticamente electo en 2002.
Esas mismas masas y los mismos dirigentes impidieron luego la constitucional sucesin gubernamental que hubiera recado en un cruceo ya fallecido, Hormando Vaca Dez, o en un tarijeo hoy perseguido poltico y exiliado como Mario Cosso.  Esas masas terminaron derrocando al controvertido sucesor de aquel gobierno electo Carlos Mesa- allanando el camino del indomestizo Evo Morales a la presidencia. Era la tendencia general de la sociedad boliviana bienvenida! pero no a costa del resto de la totalidad y la diversa  realidad de su rico tejido social.

Pero, hete aqu que son esas mismsimas masas las que sacudieron la enervante soberbia de Morales al rechazar, como saben hacerlo: con rabia, irracionalidad y estallidos de violencia, la impopular medida, al punto de obligarlo a su anulacin. Al abrogarla, Morales desnud la irresponsabilidad, ineficiencia, improvisacin   y nada eficaz gestin econmica de su gobierno, con graves problemas de toda ndole, a pesar de los tan cacareados $us 10 mil millones de reservas, ms producto de un factor externo, los precios de las materias primas, y no sobre el desarrollo de las fueraza productivas 

Esas masas no solo hicieron tambalear al gobierno con disturbios, movilizaciones, actos de repudios y asaltos a propiedades pblicas, sino que tambin quemaron fotos de Morales y le pidieron su renuncia.  Qu sopapo poltico! De esos que producen dolores y remezones  sin paliativos. Y aqu cabe el otro refrn popular: quien a hierro mata, a hierro muere. Con las mismas armas que aquellas masas lo auparon al poder, derrocando a ms de un presidente, esta vez no lo derrocaron a l, pero ya saben que pueden hacerlo. Han herido al presidente en su ms ntimo resguardo: su autoridad, su credibilidad su amor propio que quedan maltrechos ante esas mismas masas, ante el pas, y ante el mundo.

El  gobierno del cambio  est siendo prisionero de la contradiccin que le imponen las masas y los movimientos sociales: le doblaron el codo al presidente que queda herido y deja otra constatacin: ni Morales, ni Garca Linera ni los hombres y mujeres del MAS tenan proyecto de pas, ni proyecto econmico productivo, ni nada razonablemente aplicable, sin destruir lo ya existente, ms all de las conocidas desigualdades del capitalismo, en este caso el perifrico. Podan haberlo hecho ms humanamente equitativo para luchar contra la pobreza, como Lula da Silva, en Brasil, Tabar  Vzquez  o Jos Mujica en Uruguay,  sobre bases productivas reales, con inversiones y control del Estado para una redistribucin ms universal de la riqueza.

El del MAS fue un proyecto de poder por el poder, basado en delirios tnico ideolgicos de tal manera confusos, contradictorios y de lucha internas que al cabo del quinquenio dejan la sensacin de un tiempo perdido. Y  El tiempo perdido nunca se vuelve a encontrar, como deca  Benjamin Franklin: no tomaron en cuenta las mltiples determinaciones de la diversa y abigarrada realidad boliviana y hoy tenemos un pas ms dividido y racialmente confrontado de palabra y obra, con leyes como lucha contra el racismo y toda forma de discriminacin, que apunta a cortar la libertad de prensa y el pensamiento crtico, o como la ley educativa Avelino Siani, pensada sobre la basa del etnocentrismo aymara obviado la totalidad.

Hoy tenemos un pas con cero institucionalidad democrtica, luego de tanto aos de su difcil construccin, con menos respeto a los Derechos Humanos, un Estado de Derecho que hace aguas y una economa sin rumbo. Qu izquierda  ms elemental esta izquierda del MAS!  no tom en cuenta que la economa es la determinante en  ltima instancia y que de la ley de la contradiccin, es decir de la dialctica en su lucha de su contrarios,  debera salir la sntesis que contenga a la Bolivia total y la proyecte al futuro.  De la ideologa no se come ni se sale de la pobreza, ni se recupera  este quinquenio perdido basado en el engao y la mentira,  como en la guerra.

El problema del MAS y sus hombres es que, como deca Gustav Flaubert: el pasado los encadena a un imaginario mudo aymara, que lo suponen engaosamente socialista y buclico;  el futuro los tortura porque no tienen proyecto pas, solo proyecto de poder por el poder,  por eso se les escapa el presente, como este quinquenio perdido, convulso sin gestin ni planificacin  econmica, sin proyecto de pas, sin poltica exterior coherente, con un lacerante desconocimiento de la realidad y sus contradicciones.
 
Pues s, no todo lo que brilla es oro,  pero ya sabemos que el los movimientos pueden matar  y que  como en este caso herir polticamente sin matar.  En todo caso, esos movimientos han contribuido a que el quinquenio Evo-masista, sea un quinquenio perdido en la mentira y el engao: ese tiempo no se recupera ms!