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Samuel Encinas Arias estaba feliz por su inminente jubilacin luego de 30 aos de un duro trabajo en la Polica Boliviana, lo que le permiti sustentar con honestidad a su esposa y sus tres hijos, producto de un virtuoso matrimonio durante 25 aos. Sin embargo, su destino cambiara sbitamente un infausto 21 de enero de 2003. El Teniente Administrativo Samuel Encinas Arias sali ese da en un operativo del Control Operativo Aduanero (COA), a donde fuera comisionado en 1999, pera nunca retorn.
Ocho aos pasaron desde aquella incursin del COA para combatir el cncer del contrabando en una localidad del Departamento de Oruro. El enfrentamiento de la patrulla del COA con un camin indocumentado tuvo como desenlace el hecho que Samuel habra sido secuestrado y desde entonces su estatus es: desaparecido.
Cunto dolor se siente cuando un cnyuge o un padre pierden la vida. Pero qu tortura debe ser, el no saber qu es lo que le pudo pasar a ese ser querido! Dramticas historias llegaron a odos de su familia, pero la verdad se desconoce. Samuel sigue desaparecido.
Muchos parajes fronterizos del pas contaminados por el delito del contrabando son casi tierra de nadie -sin Ley, sin Estado, sin Dios-, pero con un frreo cdigo de conducta que respetan sus habitantes: el silencio. Este cdigo es el que oculta lo que le pudo pasar a quien, cumpliendo su deber, enfrent con otros tres efectivos a implacables contrabandistas.
Ejemplar trabajador, padre y amigo -como lo recuerdan- sufri a lo largo de su carrera dos accidentes, y en ambos salv la vida. Su familia quisiera aferrarse a la idea de una tercera oportunidad, pero tras ocho aos su resignacin tiene que ver -ms que encontrar la verdad- con hallar su cuerpo para darle cristiana sepultura.
Samuel tena 49 aos. No pudo conocer a su nieto que naci solo un mes despus de su desaparicin. Adems, un miembro del Grupo Voluntario de Salvamento (SAR) perdi la vida accidentndose durante la bsqueda de Samuel. As como el diablo mata, igualmente el contrabando que priv a Samuel de su familia; a ste, de disfrutar de sus nietos en su retiro; y, a los deudos, del voluntario del SAR.
Vanos resultaron los esfuerzos de los familiares de Samuel para dar con su paradero durante los ltimos ocho aos. Muchas puertas fueron tocadas, pero as como el abominable contrabando pervive en el pas, as tambin el silencio cmplice. Estar alguien dispuesto a corregir tanta impunidad? La desgracia ocurrida a la familia Encinas no es la nica y tiene que ver con el abierto ejercicio del delito y la deliberada afrenta a la Ley.
Muchos otros efectivos del COA han sufrido y sufren agresiones, heridas y muerte en el ejercicio de su labor. Una labor mal recompensada desde el Estado, por cierto, no slo por la escasa paga que otorga, sino porque la guerra entre la fuerza del bien (COA) y los delincuentes (contrabandistas) es -por decirlo de alguna forma- como mandar palomas a pelear contra buitres. De ello hablar en otra Columna, con varias propuestas.
Entre tanto, que este artculo -aparte de causar indignacin sobre el dolor que causa el cncer del contrabando en el pas- sirva para ayudar a develar el paradero de Samuel. Cualquier informacin se recibir con absoluta reserva en los telfonos 2152894, 2440624, 2440611, 71595084 y 73091564, en Bolivia; y, 56-58-254577 562-6730893, en Chile. Si puede ayudar, hgalo
* Gary A. Rodrguez A.
es economista y Gerente General del IBCE