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Bajo el pretexto de la proteccin medio ambiental y haciendo nfasis en la suspensin de contratos de concesin minera y petrolera, previamente firmados por el gobierno del Per, unos diez mil pobladores de la zona de Puno, principalmente de las provincias aledaas a Bolivia como: El Collao, Chucuito y Yunguyo, arribaron a la capital de esta regin con la finalidad de agudizar el bloqueo carretero que asola esa regin desde hace ms de dos semanas.
Lo curioso del caso es que pese a que dicha va fue totalmente bloqueada sta se abri temporalmente, como las aguas del mar rojo cuando los judos huan de Egipto, para dejar pasar camiones llenos de gente armada con palos, ltigos y banderas de diferentes distritos, donde no faltaron las caractersticas Wiphalas, que le daban a la protesta un inconfundible tinte etnocentrista, muy propio del que los bolivianos vivimos antes de las elecciones que encumbraron al Movimiento al Socialismo en el poder.
Precisamente, por la vasta experiencia que los bolivianos tenemos con esta clase de cerco poltico, no dejamos de percibir un trasfondo de esa ndole en este tipo de medida. Han transcurrido 16 das de esa extrema determinacin y faltan otros 15 para la celebracin de los comicios electorales de la segunda vuelta, que establezcan al vencedor y prximo presidente de los peruanos, entre los candidatos: Keiko Fujimori y Ollanta Humala.
Por las noticias y recientes encuestas sabemos que existe una leve ventaja a favor de Keiko sobre su contrincante, lo cual hace necesario a su oponente actuar rpida y contundentemente para remontar dicha diferencia. Qu mejor que un movimiento etnocentrista aimara en la regin aledaa a Bolivia y afn a su corriente proselitista, donde obtendr el apoyo en gente y recursos de los simpatizantes a su causa.
Tal movimiento, aparte de estar dirigido a elevar la exigua diferencia que Keiko tiene sobre Humala, apunta a objetivos menos nobles como: romper la seguridad jurdica que fundamenta el crecimiento econmico del Per; empaar los actos de trasmisin de mando y peor si estos son para entronizar a Keiko Fujimori en el poder; deslegitimizar la gestin de Alan Garca enturbiando con un acto represivo sus ltimos sesenta das de gobierno y endosarlo a su paso a la historia de los crueles.
Al colocarse en semejante tijera, el gobierno de Alan Garca, que cuenta con solo dos meses, posee dos alternativas de solucin: o permanece indiferente hasta la verificacin de la elecciones con un considerable costo econmico, pero desinflando las pretensiones del causante, o lo desbloquea con el concurso de las FFAA, con el infaltable saldo de muertos y heridos tan tiles para elaborar una agenda y remontar una campaa electoral. En todo caso, este bloqueo tiene un innegable tufo a Ollanta Humala.