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Es por dems conocida la estrategia de los comunistas de ocultar o disimular sus males, como la enfermedad o expiracin de sus lderes; as como su aficin por la necrofilia y todo aquello que tiene que ver con la muerte, frmula que fue introducida desde su advenimiento en el escenario poltico mundial, con el fallecimiento de Lenin; Stalin y otros dirigentes que fueron pulcramente embalsamados, para venerar su memoria.
Luego de la cada del muro de Berln y cuando la Glasnost y la Perestroika comenzaron a mostrar al pueblo sovitico los problemas econmicos y sociales que la nomenklatura comunista haba ocultado o minimizado durante 70 aos, tales como las feroces purgas del estalinismo, el desabastecimiento de alimentos, la psima calidad de las viviendas, la corrupcin gubernamental, el alcoholismo y otros, era imposible detener la derrota del sistema, ya que la capacidad del gobierno central de imponer su voluntad sobre las repblicas haba quedado reducida a nada.
Sin embargo, y ante el asombro de la humanidad, pese a tamaa derrota, an quedaron reductos de esa deplorable experiencia en pases como Cuba y Corea del Norte donde las maas y subterfugios tambin permanecieron intactos, como la consabida campaa de publicidad y propaganda sobre los adelantos mdicos y ese proceder crptico sobre la salud de sus dirigentes. Epidemia que se viene poniendo de moda en pases del ALBA.
As como la Union Sovitica nos distrajo durante 70 aos, con los prodigios de una medicina de avanzada, en la isla de la felicidad el hambre, la miseria y la falta de libertad se disimulan tras el velo de misteriosas enfermedades de sus lderes o supuestas curas milagrosas propias para embelesar a incautos.
Los servicios populares de salud de Cuba se encuentran en niveles de atraso similar o peor que los que prevalecen en los pases ms relegados del continente. Empero, para tratar las dolencias del provecto comandante y de sus adlteres, sabemos que existen centros hospitalarios ultramodernos, operados por mdicos espaoles, donde el comn de los cubanos jams tendra pisada, al igual que los lujosos hoteles de la cadena Meli.
Es as que el mico-mandante venezolano, ante las penurias que pasa su pueblo, opt por montar el sainete de extirpacin de un fornculo, cuyo proceso durar el tiempo que los venezolanos deban soportar la falta de luz, agua y artculos de primersima necesidad. Mientras tanto, como por arte de magia, la isla se ha convertido en exportadora de petrleo (el regalado por Venezuela) cuyo pago es la tragicomedia que los hace vivir.
La imagen del viejo prestidigitador junto a su hermano beodo, visitando al paciente funambulesco, es el retrato ms pattico de una obra de teatro bufa, que habra cobrado mayor realismo si sta se desarrollaba en un hospital psiquitrico. De todas maneras, ella es el reflejo de la cada del mito castrista y del ocaso del funmbulo.