Viernes 03 de abril 2026

Tremenda chorrera...



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Evo afirma que hay un dao tremendo por la subvencin, deca la nota dando cuenta que el Presidente del Estado Plurinacional haba concluido que la subvencin a los carburantes provoca una chorrera tremenda a las cuentas fiscales (La Razn, 16/JUL/2011). En relacin al D.S. 748 que intent elevar el precio de la gasolina y el disel, pero que fue abrogado rpidamente, cabe recordar que el Presidente advirti que si no se acababa con la subvencin no se garantizara la inversin en prospeccin petrolera para producir ms en el pas.

Qu intentaba el fracasado Decreto? Dar una racionalidad al precio de los combustibles a un nivel que, estando cerca al precio internacional: a) desestimulara su salida de contrabando; b) bajara drsticamente la subvencin; y, c) garantizara una ganancia a las transnacionales para que inviertan, aumenten la oferta nacional y baje la importacin.

Triste pero cierto: los precios irrealmente bajos fomentan el contrabando al exterior; desabastecen el mercado interno (pasa hoy mismo con el GLP); el Estado gasta chorreras de dinero en la subvencin; la produccin nacional cae y se despilfarra cientos de millones de dlares en la importacin de un combustible caro para venderlo barato en el pas.

Por tanto, el Primer Mandatario boliviano tiene razn: sin garantas para invertir, producir y ganar, se lograr cualquier cosa menos nuestra soberana energtica.

Igual ocurre con los alimentos. Y, siendo que el mercado no miente, si existe la conviccin de que subir el precio de los combustibles es necesario para garantizar el autoabastecimiento, por qu no se razona de igual forma a favor de quienes trabajan por nuestra soberana alimentaria?

Porque no siendo as, cuando el Estado con la mejor intencin fija precios justos y bandas de precios lejos de los del mercado, podra pasar eso de que el camino al infierno est empedrado de buenas intenciones y repetir en breve con los alimentos, el drama de los combustibles. De hecho, ya est pasando. Antes no importbamos gasolina ni GLP y tampoco maz ni azcar, y hoy lo hacemos. La explicacin est en sus precios artificialmente bajos. Y as como no se pudo obligar a invertir en hidrocarburos por la baja rentabilidad derivada de los precios subvencionados, tampoco se podr obligar maana a nadie, a producir alimentos que no den una ganancia acorde a su esfuerzo y el mercado.

No resulta curioso entonces que, mientras se quiere subir el precio de los combustibles -an a costa de ms inflacin- se fije precios bajos a los alimentos buscando bajar la inflacin? Esto podra derivar en otra chorrera por la subida de la importacin de alimentos que an siendo transgnicos debern ser subsidiados (como el maz que ahora se trae del exterior).

Si la preocupacin por conquistar a las transnacionales que trabajan con recursos extractivos y no renovables es evidente, por qu no tener la misma consideracin con quienes lo arriesgan todo para alimentar sosteniblemente al pas?

El xito del sector oleaginoso boliviano -que con el 20% de lo que produce le fue suficiente para sustituir importaciones de aceites y grasas y autoabastecernos por dcadas- no se logr fijando precios bajos ni cuotas de exportacin. Seguridad jurdica, precios realistas en el mercado interno, libertad de exportacin y el buen uso de la biotecnologa, son demandas que -de ser atendidas- podran replicar tal virtud en otros sectores, y a chorrreras!

* Economista y Gerente General del IBCE