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El presidente Evo Morales est cometiendo ms errores, y con ms frecuencia, que su promedio acostumbrado: un respetable promedio.
Es sabido que cuando uno est montado en la nave de la soberbia, los dioses se ocupan de enloquecer la brjula.
La nave, en estas circunstancias, va de tumbo en tumbo. Y eso es lo que est viviendo el presidente Morales.
Los pocos que lo hemos criticado desde el principio, y que no debemos ser confundidos con la muchedumbre de los recin arrepentidos, tendramos que estar contentos.
Pero el instinto de contradiccin aconseja apartarse de las muchedumbres.
No parece racional que el presidente Morales haya llevado su afn de construir la carretera por el TIPNIS hasta el extremo de hacer apalear a los indgenas.
No puede ser que se haya negado a recibir a los marchistas y luego haya decidido rendirse, mostrando que la solucin poda haber llegado mucho antes.
No se puede entender que el presidente inaugure una planta separadora de lquidos en la frontera con Argentina y diga, porque as se lo dictaron, que se trata de la industrializacin de los hidrocarburos.
Ni se entiende que haya anunciado el descubrimiento de petrleo en el norte de La Paz apoyado en preliminares informes de exploraciones sismogrficas.
No puede ser que tras todos estos tropiezos, el presidente anuncie que ha decidido que le construyan un hangar de lujo para su avin de lujo.
O no sabe que su ministro de Economa acaba de anunciar que el dficit fiscal est muy alto o alguien le est ocultando las cifras, adems de las brjulas.
Si quiere sobrevivir y cumplir su mandato completo, hasta 2014, el presidente tendra que hacer una revisin de su entorno, todos incluidos.
Se ve que no tiene asesores propios. Que est solo, dando golpes a ciegas como en una piata. Y no acierta, porque alguien ocult la piata.
Aqu encaja una frase de Borges: Tanta soberbia el hombre, y no sirve ms que pa juntar moscas.
El partido de gobierno se est desmoronando y el programa de gobierno, si alguna vez lo hubo, est en el basurero.
Tengo un amigo peruano, conocido del presidente, que podra ayudarle a salvar lo que se pueda salvar de su gobierno. Necesita por lo menos de alguien que le muestre las piedras que le han dejado en el camino.
Podra ser que este festival de errores sea producto de una confabulacin. El problema es cmo identificar a los sospechosos, cuando hay tantos en el entorno.
De veras quiere el presidente ir a la re-reeleccin? Tendra que pensarlo mejor.
Quiz si anunciara que ya no corre, los confabuladores aflojaran la campaa de destruccin.
Necesita de un asesor que sospeche de todas las cifras que le pasan. Es cierto que el PIB est tan alto como dice el ministro del ramo, o es un espejismo?
El dficit fiscal es, de veras, el ms alto de la historia, en nmeros absolutos?
Debe ser muy complicado gobernar sin brjula.
Pero ms difcil es sentir, como pasajero, que la nave no tiene piloto.
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