Jueves 14 de mayo 2026

El alma de los bolivianos



138 vistas

Hace o­nce aos, en diciembre de 2000, el entonces presidente Hugo Banzer asista a una conferencia que organiz la o­nU en Palermo, Sicilia. Haba sido convocado para recibir el reconocimiento de la comunidad internacional por haber acabado con los cultivos ilegales de coca en el pas.

Muy aquejado ya por el cncer que lo obligara a renunciar poco despus, Banzer pidi a la comunidad internacional ahorrarse los aplausos, porque si no llegaran a tiempo las inversiones que requera Bolivia para crear una economa alternativa, los cultivos ilegales volveran.

Los tiempos no estaban para que los inversionistas del mundo pudieran atender el pedido de Banzer. La crisis surgida en el Asia en 1997 estaba haciendo estragos en la economa mundial, con duras repercusiones en Bolivia.

El precio del estao era entonces de 1,87 dlares por libra fina (ahora est en 9,11), del oro 274 por o­nza (ahora en 1.700) y de la plata 4,27 (ahora en 32,20). Pero adems, se estaba yendo de Bolivia un banco famoso espaol, lo que redujo la cartera bancaria destinada al agro cruceo. Y la cada en la produccin de coca y sus derivados se senta en Cochabamba.

La aparicin del gas natural como nuevo soporte de la economa, el primer soporte ajeno al altiplano en la historia del pas, requera de muchas inversiones. Las carreteras estaban cortadas: la del Chapare por furiosos cocaleros (que acababan de asesinar a los esposos Andrade), las del altiplano por lderes aimaras decididos a restablecer el Tawantinsuyo, mientras La Nia castigaba a todas las regiones.

El pas estaba viviendo una apretura econmica sin precedentes. El ensayo de los bolivianos por vivir sin el pecado de la coca y sus derivados result demasiado duro pero sobre todo inoportuno. En los intestinos del pas se sentan retorcijones parecidos a los que sufren los adictos que quieren dejar el vicio.

Por diferentes razones, estaban furiosos los mineros potosinos y orureos, los cocaleros del Chapare, los cochabambinos y los empresarios cruceos. Una reforma de pensiones aplicada sin anestesia vino a complicar la situacin de la economa todava ms, adems de la reforma de la Aduana, que redujo los ingresos de miles de contrabandistas.

El discurso de Banzer en Palermo, de veras, era un grito desesperado pero tambin sin esperanza. La comunidad internacional no pudo ni quiso venir en ayuda de ese experimento purificador, de ese gobernante que quera purgar la economa boliviana de algunos de sus pecados.

Era una situacin parecida a una catstrofe.
Jean Stoetzel, en su libro Psicologa social dice que los pueblos sometidos a situaciones de catstrofe reaccionan, primero, con el shok; luego se sustraen del presente inmediato y buscan refugiarse en el pasado inmediato. En tercer lugar los pueblos sometidos a una catstrofe aceptan a los lderes improvisados que se ofrezcan, y los identifican como potencias protectoras.

Dicho en buen romance, en momentos de catstrofe, los pueblos pueden incluso vender su alma al diablo, como ocurri en Bolivia en ese momento.

Pero los anlisis nunca deben ser estticos, dice un amigo. El diablo puede tambin llevar a una nueva catstrofe.