Sábado 09 de mayo 2026

Cocaína: un veneno magnicida



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Asumiendo que el trmino magnicida fuese tambin vlido para calificar a los asesinos de los dspotas, autcratas, dictadores, strapas y toda  laya de bellacos que hacen gemir a sus pueblos, ms bien la expresin apropiada debera ser el de minicida,  el cual hemos elegido para enfatizar el dao letal que los narcticos,  especialmente la cocana, causan en la vida y gestin de esos malos gobernantes, no slo por la adiccin de que son vctimas, sino por su compromiso con el trfico diablico.

Si bien este negocio se caracteriza por las enormes ganancias que genera, pues lo equiparan con el del petrleo o el de las armas, son demasiadas las lgrimas que provoca y, sin pecar de supersticiosos, el drama que ocasiona en miles de personas que han cado en sus redes debe concitar las ms terribles maldiciones de parte de sus seres queridos que tienen que cargar con esa tragedia.

Curiosamente, esta lacra se ha extendido entre regmenes populistas y carentes de todo escrpulo y moral. Fue el caso del general panameo Manuel Antonio Noriega, por citar uno reciente, que devino en una terrible invasin a su pueblo para sacarlo del poder y condenarlo a una sentencia que purga hasta nuestros das. El juicio y posterior fusilamiento del General Arnaldo Ochoa Snchez, hroe de la revolucin cubana, acreedor a las ms altas condecoraciones que se hayan otorgado en Cuba, alto miembro del Comit Central del Partido Comunista, fue una muestra palpable de que, como amigo ntimo de los hermanos Castro, fue  prominente miembro del gobierno al que comprometi en uno de los escndalos de trfico de cocana ms sonados de la isla.

Esta relacin nace por la reciente huida del General venezolano Eladio Ramn Aponte Aponte,  ex presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia de su pas, quien se entreg a las autoridades estadounidenses para cantar como un jilguero  sobre toda la conspiracin criminal internacional que implica a Chvez y a su crculo ms cercano en el narcotrfico de Estado, dirigido por narcogenerales y tutelado por el propio Chvez con la complicidad de una justicia amaada para proteger esas operaciones y de paso, montar juicios falsos contra sus oponentes polticos.

Como una coincidencia calcada de la experiencia cubana, Eladio Ramn Aponte, poco tiempo antes de su huida en busca de refugio en las oficinas de la DEA de los EE.UU. fue condecorado por el gobernador del estado Barinas Adn Chvez, hermano del presidente, por su valioso trabajo, aporte y empeo en impartir justicia apegado a las leyes, as como por ser ejemplo de constancia y trabajo dentro del poder judicial venezolano. Sus posibilidades de fuga habran sido nulas, de no darse la enfermedad del micomandante, que ocupa el afn de los esbirros cubanos, como venezolanos, de velar por su propio futuro. De lo contrario, el histrico sainete de Arnaldo Ochoa Sanchez se habra repetido inevitablemente,  sin darnos la oportunidad de constatar-en los hechos- que la cocana suele tambin convertirse en un veneno magnicida.