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Cuando el presidente Evo Morales dijo, en diciembre de 2010, que la situacin de las subvenciones de los carburantes era insostenible, Bolivia import combustibles, en ese mes, por 51 millones de dlares. En diciembre pasado, las importaciones fueron por 108 millones. Y la subvencin se dispar.
El tema se ha convertido en la pesadilla del presidente. Hace alusiones a este problema cada vez con ms frecuencia, aunque no atina a darle una solucin. Deseara, con mucha ingenuidad, que las organizaciones sociales le obliguen a acabar con las subvenciones, es decir a subir los precios.
Las autoridades de YPFB anuncian, de tanto en tanto, que los controles para la venta de los carburantes subvencionados sern ms rgidos, que se usarn espas satelitales, que los motorizados de todos los bolivianos sern dotados de chips que los identifiquen, a fin de que no puedan usar ms combustible del que necesitan.
Todo esto en la geografa que el Estado boliviano controla. Porque en el resto del pas rigen otros precios, otras leyes, los puestos de venta no estn registrados ni por YPFB ni por autoridad alguna. En las regiones controladas por el narcotrfico, que son cada vez ms amplias, rigen precios que duplican a los oficiales. En regiones no atendidas por el sistema de YPFB, los consumidores deben pagar tambin el doble, aunque no tengan los ingresos del narcotrfico.
Lo cierto es que, en un ao y medio, desde que el presidente intent dar el gasolinazo y luego se acobard, las importaciones se duplicaron. Se duplic el consumo?
Se ha duplicado el parque automotor en el pas en estos 18 meses? Ni siquiera con la ayuda de los diputados chuteros que el presidente dice tener podra haber ocurrido eso.
Aqu surge otra pesadilla.
Imaginemos un barco que trajera diesel venezolano y entrara por ro hasta el Pantanal y all, antes de recalar en el puerto boliviano, el barco entregara el combustible en el lado brasileo. Pero que, a pesar de que el barco estuviera vaco, los papeles de la carga fueran entregados a quienes corresponda en el lado boliviano. Y que esos papeles fueran sellados, dando conformidad de que la carga se recibi.
La pesadilla sigue. Imaginemos que esos mismos papeles, de una carga que no existe, fueran luego usados para contratar los servicios de almacenamiento, muy caros, y de transporte, todo a cargo de YPFB. En este ltimo caso, el transporte de la carga sera un buen negocio para quienes son propietarios de la ferrova oriental, es decir del venezolano Carlos Gil, dueo tambin de famosos medios de comunicacin y otras cositas.
Los papeles de estas importaciones, con todas las firmas, con todos los gastos hechos, pagadas todas las facturas de almacenamiento, de transporte, calculadas las mermas, se sumaran al costo de la subvencin.
No se ha duplicado el consumo de diesel en el pas; slo las importaciones. En lugar de hablar tanto sobre la subvencin, el presidente tendra que observar a su alrededor. All est surgiendo una oligarqua.
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