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Sin ser original u extraordinaria la postura asumida por los pases que integran el ALBA en contra de la Organizacin de Estados Americanos, duramente expresada en la inauguracin de la 42 asamblea de dicho organismo regional que se viene celebrando en Cochabamba, sta obedece al reiterado anuncio formulado por el micomandante Chvez, desde su sala de pre-embarque, de retirar a Venezuela de la Comisin Interamericana de Derechos Humanos adscrita a esa corporacin, actitud que obedece al afn de convalidar todos los excesos que su administracin viene cometiendo en contra de las ms fundamentales libertades ciudadanas.
De la misma forma como se ejerci presin a la reunin de Cartagena de Indias, con la muletilla del regreso de Cuba al seno de la OEA o la devolucin de las Malvinas a la Argentina, se ha escogido para este encuentro al presidente del Ecuador como correa trasmisora, para que en su carcter de pirmano atice el ataque a la CIDH con el propsito final de incinerar la asamblea.
Se sobreentiende que en medio de un clima adverso a los pases que en este preciso momento se vienen asociando con la bendicin de los EE.UU. y Europa, para formar la alianza del pacfico como: Mxico, Panam, Colombia, Per y Chile, unin que echa por la borda toda aspiracin de xito de los integrantes del ALBA, basados nicamente en las utopas del Foro de Sao Paulo y la trasnochada teora del Socialismo del Siglo XXI, ningn xito era previsible para la reunin de Tiquipaya. De ah la ausencia de la seora Hillary Clinton, el abandono de la misin chilena, la poca representacin de Espaa y otros tantos incidentes que pasaron como notas de color de este folklrico acto.
Con lo sealado, resulta pues clara la intencin manifiesta por parte de los pases albinos, de borrar todo vestigio anglosajn del seno de la OEA e introducir la frmula del etnocentrismo disociador que tantos xitos populistas les ha deparado. Empero, como el populismo no suele traducirse en moneda de curso legal y menos en seguridad alimentaria para los pueblos, como era el noble propsito original de esta asamblea todas esa muestras de trillado antiimperialismo, de pretender sustituir nuestras relaciones con los EE.UU. por las de Libia, Siria, Irn y otros pases que todava se encuentran detrs de una nostlgica cortina de hierro, simplemente se van por la alcantarilla de la historia.
Como se ha hecho usual y anecdtico en las reuniones de la OEA en Bolivia; de esta asamblea, as como la del 1979, quedar en los anales de la historia de la organizacin un melodramtico recuerdo de un encuentro donde se habl de todo y no se habl de nada, donde los temas de fondo que verdaderamente le interesan a Bolivia quedaron en el basurero, por que se prefiri priorizar la devolucin de las Malvinas, despenalizar el acullicu, echar barro sobre toda la prensa latinoamericana y donde a un infaltable pendejo se le dio por darle un correazo a la OEA.