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Como el rey Pirro de Epiro, el presidente Evo Morales cree que est ganando las batallas contra los marchistas del TIPNIS y no se ha percatado todava de que ha perdido la guerra.
Esos caminantes que recuerdan a Gandhi han implantado el nuevo vector de la poltica boliviana al poner a la opinin pblica ante una disyuntiva clara: cocana o dignidad.
Los ingleses que combatan a Gandhi, que lo humillaban, que se rean de l, terminaron derrotados. El humilde lder propuso a los hindes la disyuntiva de seguir siendo colonia o lograr la independencia, expulsando a los britnicos.
Los pobres caminantes del parque nacional han propuesto a los bolivianos la disyuntiva de seguir con la secuencia coca-cocana-mafias-violencia-inseguridad, o repudiar todo eso y devolverle la dignidad a los bolivianos.
Los bolivianos, como lo muestran las encuestas de FIDES, han hecho su eleccin. La coca trajo este problema a Bolivia y, como se observa ahora, la coca est trayendo la solucin.
Ordenar la represin de los marchistas, ya sea en Chaparina o en la puerta de la Vicepresidencia, burlarse de ellos, proponer dilogos tramposos con la participacin de los cocaleros del parque, muestra al gobierno hacindose la ilusin de estar ganando batallas.
La guerra del gobierno es muy torpe. Ha habilitado 200.000 hectreas del parque para sus colonos, y ahora admite que no pudo evitar que se dediquen a cultivar coca. Porque el Estado no tiene fuerza para evitarlo, segn la admisin del propio ministro de Gobierno.
Cuando la carretera se haya construido por el corazn del parque, quin evitar que all surja un nuevo Chapare, con sus socios mafiosos y todo lo dems?
Antes de que lo propusiera mi amigo Eduardo (Duda) Texeira, los bolivianos haban advertido que existe el riesgo de que el pas se convierta en la Repblica de la cocana. Fueron los marchistas del TIPNIS los que abrieron los ojos de los bolivianos.
Cuando pase todo esto, habr que hacer un monumento a los caminantes heroicos que salvaron Bolivia.
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