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Este curioso Cha-cha-cha de palabras, en el que degener la violenta represin ejercitada por la Polica en contra de la octava marcha indgena en Yucumo, parece adquirir cada da ribetes de mayor espectacularidad, especialmente con la reciente carta de la ex ministra de defensa Cecilia Chacn, donde devela una serie de pormenores que hasta hace un ao nadie conoca o al menos estaban vedados a la opinin pblica.
La exhibicin extempornea de tales testimonios, a consecuencia del nombramiento del ex ministro de gobierno Sacha Llorenti como embajador ante las Naciones Unidas, recin un ao despus de tan luctuosos acontecimientos, no pareciera obedecer a un acto de envidia, despecho o desagrado personal ante dicha designacin, pues los hechos nos demuestran que, al margen de las desinteligencias surgidas en gabinete entre ambos dignatarios a tiempo de planificar el estropicio, pueden existir razones de mayor peso que ocasionen dichas afirmaciones, como aquellas que tienen que ver con las demandas interpuestas por los dirigentes indgenas Adolfo Chvez y Fernando Vargas ante la Corte Penal Internacional de la Haya, a la cual acaba de aadirse la querella del dirigente de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indgenas (CAOI), Rafael Quispe, ante Mutuma Ruteere, relator especial de la onU, por las agresiones sufridas ese 25 de septiembre en Chaparina, donde su propia hija estuvo entre los menores agredidos.
Segn la pgina oficial de la onU, y como muestra de una tcita admisin de la causa, dicho relator indic: Tendr en cuenta los retos existentes para la eliminacin del racismo y la discriminacin racial en Bolivia y tratar de participar de manera constructiva con el gobierno para hallar posibles vas hacia la aplicacin efectiva de las leyes, polticas y medidas adoptadas en la lucha contra esos flagelos.
La Corte Penal Internacional de la Haya, organismo de justicia que no fue elegida por el 60 % de los votos blancos y nulos del centenar de pases que la conforman y es reticente a cualquier intento de coima o soborno, procesa dichas querellas, demandas y solicitudes, desde hace ms de medio siglo, con la seriedad e idoneidad que le caracteriza y, en lo que a las denuncias de los TIPNIS se refiere, con seguridad que stas sern substanciadas hasta concluir el proceso contra los demandados, entre los cuales debe figurar la ex ministra, sin importar si renunci o no a su cargo, ya que su dimisin se efectu despus de los hechos y, por lo tanto, la nica forma de eximirse de dicha responsabilidad y lograr una atenuante que la libre de ser imputada, consistira en colaborar con la fiscala del organismo judicial y/o constituirse en parte querellante, denunciando los entretelones de la determinacin que llev a cometer tales abusos.
A tiempo de la reciente juramentacin de la abogada de Gambia, Fatou Bensouda, (segn TIME una de las 100 personas ms influyentes del mundo) como fiscal de la Corte, el director de Human Rights Watch, Richard Dicker manifest que: Su liderazgo ayudar a avanzar en los casos, construir puentes con las vctimas y empujar a los pases a apoyar la aplicacin imparcial de la ley para que el trabajo se haga. Obviamente se refera a Siria, uno de nuestros aliados que, como en Libia, la defensa de los derechos humanos est muy cuestionada, como lo que se colige de la carta de Chacn a Sacha sobre Chaparina.