Jueves 07 de mayo 2026

Cifras no son resultados



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Para evaluar una gestin, con objetividad, hay que tener en cuenta los objetivos que se trazaron, ya sea en el corto, mediano o largo plazo. Es en funcin a ellos, que se califica. Y esto vale para cualquier tipo de gestin administrativa, entre ellas, la del gobierno.
 
Cuando el  seor Evo Morales jur hace siete aos al cargo de Presidente de la Repblica, traz los grandes objetivos de su gobierno y son estos los que deben servir para evaluar sus resultados y calificarlos. Dijo que sera un gobierno que no tendra muertos refirindose al uso de la violencia estatal. Seal que se transformara la economa de primaria exportadora en industrial exportadora, y que una nueva constitucin terminara con la vieja repblica para dar curso a un nuevo Estado.
 
En materia social relacionada con la protesta y el desacuerdo, no slo que se han producido muertes y violencia por las mismas razones que antes originaban esas muertes: lucha sindical, reivindicaciones regionales, oposicin poltica y defensa del territorio. As que en esto el resultado es de una total ineficacia, no se cumpli el objetivo y por el contrario a la violencia mortal hay que aadirle la persecucin judicial y el exilio que no se tena desde la recuperacin democrtica.
 
En materia econmica, el objetivo nacional de la industrializacin como meta de la transformacin econmica, es otro gran fracaso. No slo continuamos siendo un pas exportador de materias primas, sino que esta dependencia se ha agravado, si tenemos en cuenta que fuera del gas y de los minerales no hay un crecimiento en volumen de las exportaciones no tradicionales y se han perdido mercados por efecto de la poltica aislacionista aplicada.
 
Si comparamos cifras, entre el ao 2005 y 2011, el producto interno ha crecido, el supervit comercial y fiscal  as como  las reservas internacionales tambin, las captaciones bancarias se han multiplicado junto con el crdito,  el gasto del gobierno se ha expandido y todo esto puede llevarnos al convencimiento de que gracias al gobierno la economa se encuentra en su mejor momento. Esto es verdad si la medimos la  cifra con cifra. Pero si estos resultados se cotejan con los objetivos propuestos, la evaluacin nos dice que el modelo neoliberal del libre mercado prevalece, en el comercio exterior, en las transacciones internas, en la poltica financiera, en la poltica fiscal y lo peor en la concentracin de la riqueza.
 
A todo lo cual debemos aadir que no es el origen de esta bonanza econmica el resultado de la poltica econmica aplicada sino de externalidades presentadas en la creciente demanda mundial de materias primas. Lo que determina que la dependencia econmica es la misma y que las relaciones de intercambio materia-prima manufactura siguen igual. La paradoja es que lo que se muestra como xito poltico, tiene su base en el neoliberalismo aplicado y se sostiene gracias a l.
 
Por ultimo la conversin social buscada por intermedio de un a nueva constitucin, ha resultado un fiasco digno de relievar. Bolivia, est hoy dividida antes que cohesionada, la exclusin social se sostiene en los mismos niveles de siempre, el olvido de las comunidades indgenas no ha variado y el Estado no ha llegado a ellas, la educacin contina siendo un privilegio, la atencin a la salud se ha quedado en los lmites dejados por el Seguro Universal Materno Infantil y los innumerables viajes del Presidente solo han dado como resultado el asambleismo poltico y la proliferacin de canchas de futbol.
 
Carencia de agua potable, alcantarillas, fluido elctrico, gas domiciliario, interconexin de centros de produccin con centros de consumo, es la fotografa que podemos obtener de estos siete aos de gobierno. El balance es negativo, a pesar de que las cifras macroeconmicas muestran signos positivos.
 
Esto nos lleva a la afirmacin de que el gobierno se sostiene gracias el encubrimiento. Por una parte de cierto sector empresarial que se beneficia de la ineficiencia del gobierno que le compra con sobre precios y le fomenta el contrabando y la evasin tributaria, tarea que facilita el sector financiero lubricando ingresos y gastos sospechosos de tener origen delincuencial, de dirigentes sindicales corruptos que hacen de su situacin una forma de vida, del narcotrfico que le provee de dinero con el cual se vienen haciendo inversiones en la construccin, en las importaciones de bienes relacionados con la produccin, materias primas e insumos para su elaboracin, que tiene la complicidad de sectores del  gobierno, de la polica y de las mismas Fuerzas Armadas.
 
Todo parece ser una enorme fachada de bonanza que oculta la basura que se viene acumulando detrs de bastidores. As que no debemos prestarnos al canto de alabanzas de aquellos que miran cifras y nada ms!