En medio de los jingles que anuncian la navidad, lucecitas de colores, pinos verdes o nevados, aunque por estos lados el verano alumbra con el sol que protesta desde la maana, recibo correos que me cuentan lo que pas y lo que est pasando, son noticias, que en el fondo son realidades, sucesos que me envuelven y me enredan y me cansan.
Es diciembre, del nmero doce, del da doce, del ao doce junto con mis doce deseos perdidos y mis doce meses perseguidos. Cabalsticos, sagrados, enigmticos, fatales, suertudos pero al final solo son nmeros. Esos que marcan las horas que no trascienden, que solo pasan y transcurren y nos cambian la vida, nos arrugan la cara y nos recuerdan que de polvo venimos.
Navidad de los deseos, de los pedidos, de los regalos, de los halagos, de los magos, del nio, de la madre y el burro, del padre y los camellos, del pesebre y de las joyas, del incienso y de la estrella, todo ella con esa luz que no alumbra.
Recuerdos. Aquellas maanas viendo correr a mis hijos a los regalos, esos ojitos abiertos y esas manitos abriendo las cajas, esa risa de alegra y la concentracin en el juguete. Recuerdo.
Los ojos de mi padre, de mirar cansino, me llevaba de la mano para que escoja mi regalo, no haba Pap Noel, era el nio Manuelito, en su casita hecha con cartn, piedras y algas y el nio cuzqueo, orgullo de todos. Recuerdo. Mi madre afligida porque ese ao no haba mucho y quera darnos algo.
Hoy lejos de mi tierra, de mis montaas, de mi gente, comprendo todo, acepto todo y siento que no tengo nada. No es el vaco, no es la aoranza, es algo que me arroba, es la esperanza de volver. Me contradigo, me confundo, me consiento con un suspiro como soplo del tiempo que ser.
Deseo para mis amigos, aquellos que me recuerdan, que me envan sus apoyos o que piensan en m, ventura, paz y amor en sus vidas. Deseo para mi familia a todos los Pinos, de todas las ramas que sean felices y que brinden para m. Deseo para aquellos que un da fueron amigos y que el olvido los tiene en sus brazos, fortaleza para vencer los obstculos.
Deseo para los que sufren, igual que yo, la persecucin y la infamia, la serenidad y el equilibrio, que todo es solo tiempo y que el tiempo no es nada.