Quien no perdona, no vive el presente, y agoniza da a da con su recuerdo; siendo infeliz, no slo enfermar del alma sino que somatizar el problema: la ciencia empieza a entender que el cncer es una consecuencia de la falta de perdn. Ejemplos hay de que el ms grave oprobio cede bajo el poder del perdn. Este es el caso de Nelson Mandela, el nclito lder sudafricano nacido en la tribu Thembu de la etnia Xhosa, que renunci a su derecho hereditario de ser Jefe-indgena-originario para educarse y llegar a ser abogado en 1942, sin que su tez negra haya sido un impedimento sino ms bien su mayor incentivo para tal esfuerzo.Su activismo igualitario se opuso a la ms ignominiosa segregacin racial contempornea -el Apartheid- lo que le signific estar varias veces en la crcel, llegando a ser condenado a cadena perpetua. Sin embargo, 27 aos de prisin no lo inclinaron al odio -ms bien- su pacfica denuncia hizo que el entonces Presidente de Sudfrica, Frederik De Klerk, lo liberara en 1990 () Su capacidad de perdn -para muchos, sntoma de debilidad- fue su mayor fortaleza.Su educacin y pacifismo le llev a ser no slo el primer Presidente negro de Sudfrica, sino el primero elegido en democracia por sufragio universal. Siendo ya Presidente, Mandela no opt por el revanchismo sino que demostr su talla de estadista con una Poltica de Reconciliacin Nacional. Tan generosa actitud le llev a compartir en 1993 el Premio Nobel de la Paz con quien fue su carcelero -De Klerk- a quien, adems, hizo su Vicepresidente. Mandela dio cuenta as de que el poder del perdn restaa las heridas y libera. Recuerdo que escrib esto, el ao 2006.
Nelson Mandela ha fallecido y ahora unos lo exaltan como un pacifista,pero otros recuerdan que estuvo dispuesto a matar por sus ideas y que llamaba compaeros de armasa Yasser Arafat, Fidel Castro y MoammarGaddafi(http://cnnespanol.cnn.com/2013/12/05/mandela-un-companero-de-armas-de-fidel-castro/).
Conozcoa otro hombre que jams pens en matar por sus nobles ideales, ms bien muri por ellos; alguien que se dio en sacrificio no por un pas, sino por el mundo entero; alguien que siendo inocente fue torturado, su rostro desfigurado, su cuerpo llagado y crucificado; alguien que -en su agona- implor a Dios perdn por sus verdugos. Hablo de Cristo Jess, el Hijo de Dios que muri en la cruz por Ud. y por m, para salvarnos de la condenacin eterna.Muchos veneran a Mandela. Yo glorifico a Jess. A quin da honra Ud.?
(*) Economista, Magster en Comercio Internacional
Twitter.com/Garyrodriguezok
Fuente: El Deber
Santa Cruz, 11 de diciembre de 2013