As como en la guerra hay que identificar al enemigo, en poltica hay que reconocer al enemigo principal y distinguirlo del resto de adversarios ocasionales. Reconocer al enemigo principal requiere mirar hacia atrs y discernir desde el presente para construir el futuro posible, no siempre el ms deseado. Ese reconocimiento, aqu y en cualquier lugar del mundo, obliga al anlisis de la correlacin de fuerzas polticas.
La oposicin democrtica en Bolivia debe hacer ese reconocimiento descarnado con miras a la contienda electoral del prximo 2014. Y debe hacerlo sabiendo que el pas vive una dictadura revestida de democracia reducida al voto, dejndola expuesta a extorsiones jurdico-polticas y econmicas que sacrifican el largo plazo para ganar poder y tiempo a corto plazo.
Sin embargo, la democracia es mucho ms que el voto. Es la preservacin del Estado de Derecho que ampara al ciudadano de las perversidades del poder y de la concentracin de todos los poderes en una sola persona: Evo Morales, el autcrata. El maneja el poder Ejecutivo, el Judicial, el Legislativo, el Electoral, el militar, el policial y los movimientos sociales, cuya cabeza son los cocaleros que cultivan la materia prima de la cocana. Es decir, la hoja de coca, ms maldita que sagrada, y de ah la visible presencia del narcotrfico y su poder cada vez ms fatdico.
En ese mar de indefensin poltico-jurdica, donde rige el Mtanle, por encina de lo jurdico, est lo poltico cmo enfrentar el andamiaje de ilegalidad, informalidad y corrupcin institucionalizada, sin transparencia y sin rendir cuentas, incluida la millonaria propaganda oficialista desde hace 8 aos? Con semejante concentracin del poder qu posibilidades tiene la oposicin poltica de disputar el poder en octubre de 2014 y evitar el continuismo en 2019 hasta 2025?
Desde la unidad de los partidos polticos democrticos y desde la sociedad civil: todas y cada uno de los ciudadanos, debe ponerle freno a Morales y a su proyecto de poder sin fecha ni horario en el calendario. Desde la unidad se debe trabajar para restituir el Estado de Derecho de la Repblica, la independencia de poderes, equilibrar la correlacin de fuerzas y garantizar el pluralismo poltico, el respeto a los Derechos Humanos, el cese de la persecucin poltica, la libertad de los presos y el retorno al pas de los ms de 700 exiliados polticos a quienes el rgimen les neg la presuncin de inocencia, el debido proceso y un juicio justo.
En este ya no prematuro tiempo electoral, reconocer al enemigo principal y a su poder poltico electorero, continuista y demagogo, exige la unidad poltica y social para enfrentarlo.