La noticia de que en breve se transmitir una radionovela sobre la vida del jefe del rgimen, Evo Morales, no hizo sino confirmar lo que algunas personas previmos con anticipada premonicin, ya en el ao 2005: el culto de la persona, al personaje poltico, al actor poltico. Poco despus confirmamos que se estaba fabricando el culto a Evo Morales, ms que el culto a su personalidad.
Me explico. En esa su primera campaa como candidato a la presidencia de la entonces Repblica de Bolivia, la mitad de la poblacin boliviana, militantes del MAS, asesores internos y externos, muchos medios de comunicacin y periodistas, onG, simpatizantes y afines dedicaron sus esfuerzos al culto de la persona de Evo Morales. Fue una exitosa construccin meditica del personaje, tanto as, que gan esas elecciones, las nicas limpias en 8 aos, con 53 % y un algo ms o menos largo de votos.
Acorde con la doctrina del socialismo del siglo XXI, Morales aprendi rpidamente el discurso radical contra el sistema de los llamados tradicionales partidos polticos y sus dirigentes, contra la derecha y el neoliberalismo. De la noche a la maana, su incisivo aparato de propaganda poltica lo identific como primer presidente indio, defensor de los pueblos indgenas y la Madre Tierra, cuando en su vida sindical cocalera, nunca se interes sobre esos temas.
Para la sociloga Silvia Rivera, ella s identificada de palabra y obra con el pueblo aymara, libre de toda sospecha derechista o neoliberal, como descalifica Morales a sus crticos, No hay nada de indgena en su forma de ser, ni de percibir. Ni siquiera habla un idioma indgena. Es un recurso retrico decir que es indgena, y sin embargo, una parte de la sociedad boliviana sucumbi ante esa propaganda masiva que disemina desde hace ocho aos la ideologa del rgimen. En otras palabras, el proceso de cambio instala en el imaginario colectivo el culto al lder Evo Morales que se comunica con sus sbditos solo va el monlogo y el aplauso, amparado en unos movimientos sociales manipulados por el propio Morales y una planilla de operadores de diverso rango, va la prebenda y el halago.
Una sociedad que le rinde un extraordinario culto a la persona de su presidente, que debiera ser un cargo transitorio como en toda sociedad democrtica con alternancia del poder poltico, es una sociedad donde ha sido desmantelada la institucionalidad, como en Bolivia con un autoritarismo sin contemplaciones donde se pretende que rija el partido y el pensamiento nicos. De ah que Morales y sus conmilitones opten por el continuismo violentado la vida institucional democrtica y el Presidente, en lugar de ser una persona que representa una institucin: el gobierno, que debiera siempre transitorio, se convierte en hombre fuerte, poderoso y salvador de la patria. Por eso reafirma cada vez que tiene oportunidad de hacerlo que llegaron al poder para quedarse El mensaje detrs del culto al personaje poltico Evo Morales es lo ms parecido al absolutista El Estado soy yo.
Conquistada la hegemona poltica va una masiva propaganda plagada de imposturas, como la defensa de la biodiversidad y de los pueblos indgenas de la que Morales haca gala, el culto a su persona se convierte en dominacin carismtica y autocrtica, amn de una desembozada manipulacin de vnculos emocionales que lo convierten en infalible. As concentra todo los poderes y los ejerce violentando el ordenamiento jurdico, desterrando la independencia de poderes y dndole carta de ciudadana a la judicializacin de la poltica, mediante procesos inventados contra sus oponentes, a los que persigue o condena al exilio. Al mismo tiempo, rechaza el dilogo poltico porque no acepta la pluralidad de partidos y ms bien descalifica sin rubor a sus adversarios, que tras ocho aos del rgimen de Morales parecen diezmados como un campo despus de una batalla. La batalla democrtica, desde luego, para desterrar la pretensin del partido nico de Morales y los suyos, a quienes les molesta el pensamiento libre, la critica y la libertad de prensa, valores democrticos que no condicen con el culto a su persona sin contemplaciones.
De ah que Morales se de el lujo de no rendir cuentas ni transparentar los gastos pblicos, compre aviones y helicpteros, y gaste dinero del erario nacional como si fuese propio, mientras la corrupcin ronda ribetes de riesgo extremo, segn estudios de Global Risk Analytics. La clasificacin de ese estudio va de ms a menos corruptos en el siguiente orden: riesgo extremo, alto riesgo, riesgo medio y bajo riesgo. En Sudamrica, slo Bolivia compite con Venezuela en este campo ruin y devastador de la poltica.
El adulador-escribiente del guion sobre la vida de Evo Morales tomar en cuenta este abrumador dato, o ms bien lo obviar, para afianzar ese culto patolgico que le arrebata a Bolivia su vida institucional democrtica, la prctica poltica entre diversos y el derecho a la crtica sin temor a ser judicializado? Hablar de la doble condicin de Evo Morales presidente, tanto del hoy llamado Estado Plurinacional y al mismo tiempo presidente de las poderosas 6 Federaciones de Cocaleros del Trpico de Cochabamba, campesinos cultivadores de la hoja de coca materia prima que alimenta el narcotrfico?
Damos por descontado que quien quiera que escriba el guin de la telenovela, le rendir culto a la persona de Evo Morales.
Santa Cruz de la Sierra 19.1.14