Con el ajuste de la economa boliviana despus de la UDP, Jeffrey Sachs se hizo muy famoso en el mundo. Haba logrado domesticar una inflacin de 24.000% en Bolivia y fue contratado para hacer lo mismo en otros pases que padecan problemas similares, incluso detrs de la cortina de hierro, un hierro que ya era un poco flexible.
Convertido en la nueva estrella de la economa mundial, era solicitado en todos los foros. No por haber controlado la segunda inflacin ms grande del mundo despus de la alemana de los aos treinta, cuando en las chimeneas de las casas sala ms barato quemar billetes que carbn.
Pocos aos despus del paso de Sachs por Bolivia, los billetes de la hiperinflacin fueron usados para calentar los hornos de las fundiciones de estao, aunque se comprobara que no producan el calor suficiente.
En la mayor ola de su fama, Sachs opt por comenzar sus exposiciones con esta frase: Como ustedes saben, en el mundo existen los pases ricos, los pases pobres, Japn y Argentina.
Y explicaba que esos dos pases eran una categora en s mismos porque Japn, sin tener nada, haba logrado todo, y Argentina, tenindolo todo, haba llegado a nada.
Ahora, esta semana, The Economist vuelve sobre el tema, la flagelacin de Argentina, con un artculo descarnado sobre la crisis de ese pas, que en los ltimos cien aos pas de ser una de las tres mayores potencias econmicas el mundo, a ser una piltrafa.
Hace 100 aos los almacenes Harrods (no se llamaban todava supermercados) haba decidido abrir su primera sucursal fuera de Londres, y por ello eligieron Buenos Aires, la reina del Plata, la capital del pas ms prometedor de Sudamrica, o del hemisferio. Esos almacenes, en la calle Florida, fueron cerrados hace dos dcadas, lo que la revista seala como el peor momento de la crisis argentina. El punto final. El aplazo.
Lo que no me gusta de la nota de The Economist es cuando dice que quemar la mejor carne del mundo no es una buena comida. Ni siquiera un parrillero ingls hara un mal bife con carne argentina.
Vacaflor.obolog.com