Los sucesos polticos se aceleran, no hay duda. Cierto miedo social comienza a disiparse, a travs de algunos periodistas que dejan escuchar sus opiniones con un tono ms elevado que antes, al mismo tiempo que el gobierno comienza a balbucear, sntoma de que algo comienza a quebrarse y seal de que existen ciertos dolores de estmago en el vientre palaciego.
La iglesia catlica tan cuidadosa a la hora de declarar y tan mezquina como siempre a la hora de enfrentar la verdad con frases cuidadosamente hilvanadas o tan solemnemente soberbia cuando rechaz al ex presidente Snchez de Lozada que mediara en el conflicto de Octubre, dndole as un visto bueno a las acciones criminales de los llamados movimientos sociales, ahora viene saboreando el amargo de esos a los que ayud pensando en que eran buenos cristianos, hijos de Dios y honestos luchadores sociales.
Merecido lo tiene, cuando les tratan como a grupo poltico de origen oscurantista y medieval, ante su perplejidad por los escndalos de corrupcin y mentiras desgranadas con abundancia iluminada y desafiante con la que el Gobierno les responde. Es que en asuntos relacionados con la tica, la Iglesia no tiene una sola voz sino muchas que se acomodan a los vientos que soplan y esta reaccin tarda, ante tanta corrupcin institucionalizada hace ocho aos, tiene trazos de rabieta refrenada antes que mensaje de resistencia a esa conducta.
Lo que demuestra ahora que ni oposicin orgnica y lcida existe ni palabra divina que nos oriente. Dndole al Gobierno la manida oportunidad de decir lo que le viene en gana, en el tono que le parezca sin que esto represente ningn dolor social al seor Presidente Evo Morales ni a su Vicepresidente Garca.
Al contrario, la corrupcin oficial es defendida con uas largas, y se tiene por dicho que tales hechos conocidos por la opinin pblica y develados desde adentro del mismo gobierno no son sino triquiuelas de la oposicin que no tiene una propuesta alternativa al proceso de cambio.
Por supuesto queda aclarado, una vez ms, que el imperialismo est detrs de estas denuncias cuyo fin es acelerar los planes de sedicin y conspiracin contra la democracia, sin dejar de mencionar, por si acaso, el magnicidio presidencial. No hay que perder de vista que los norteamericanos estn ms preocupados por Evo Morales y su gobierno que por la situacin en Ucrania y la confrontacin con la Rusia de Putin y sus afanes anexionistas.
Mientras tanto la tenemos una cifra aproximada del gasto en la farra populachera del gobierno que supera los 95 mil millones de bolivianos que no han dejado nada bueno o digno de ser resaltado. Lo cierto es que hay mucho dinero que ha salido del Tesoro de la Repblica y cuyo destino y resultados no se conocen, algo que oculta la enorme corrupcin de la que se aliment y continua devorando el llamado programa Evo cumple Bolivia pierde
Todo esto importar a la hora del voto?