Lunes 27 de abril 2026

Al mando del caos



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El haber llegado a la presidencia desde la organizacin de cocaleros ilegales del Chapare le dio a Evo Morales la peligrosa creencia de que se puede convivir, desde el gobierno, con otras actividades ilegales.

Como un surfista diestro, crey que poda mantenerse a flote en medio de olas gigantescas creadas por grupos ilegales de toda laya, tales como los narcotraficantes, los contrabandistas, los cooperativistas, los traficantes de tierras, entre otros.

Ahora est comprobando que este tipo de actividades consideran al Estado como un estorbo, y que quisieran eliminarlo, como ocurri en Somalia, dividirlo en parcelas territoriales, como ocurre en Colombia y Per, controlarlo desde dentro, como en Rusia, sin llegar a la sofisticacin de asociarse con el Estado, como han hecho la Yakuza japonesa o las mafias italianas.

Se ha demostrado en Somalia que la actividad econmica formal y legal tiene dificultades para convivir con las ilegales y delincuenciales, por lo que el territorio donde existe una economa legal se ha reducido a un pequeo segmento de Somalilandia.

Los cocaleros y sus socios, los narcotraficantes, acaban de hacer una demostracin de que controlan Yapacan y todo el "epicentro del narcotrfico", como defini el ministro Carlos Romero al Ichilo. Todava no se llaman nada parecido a FARC, pero tienen control territorial en la zona: el Estado boliviano no puede instalar un cuartel all.

Los cooperativistas mineros han hecho otra demostracin: ellos quieren competir con el Estado en la fijacin de escalas tributarias para la minera. Hay empresas mineras asociadas con las cooperativas que pagan 1% o, con comisin, 4%, mientras las que se las tienen que ver con el Estado pagan hasta 55%.

Ante esta competencia de polticas tributarias, la CEPB acaba de aprovechar la ocasin y pide que el Estado analice la posibilidad de reducir los impuestos para todos. Si se pudiera elegir, dicen ellos, pues?

Los contrabandistas han optado por asumir que el Estado apenas existe y siguen introduciendo autos ilegales para venderlos all donde saben que no hay ningn control estatal, donde las placas de control no valen nada, es decir la mayor parte del territorio.

En suma, entre narcos, cooperativistas, contrabandistas y otros, estn reduciendo la extensin de la soberana del Estado boliviano a un territorio del tamao de Somalilandia.

Piano, piano, si va lontano.

Vacaflor.obolog.com