La ocasin nos la da el jefe del rgimen, Evo Morales, que como el hroe del Topater, nos falt el respeto a las abuelas, mujeres en edad adulta o de la tercera edad, siempre disminuidas en la escala humana. Qu se rinda su abuela, carajo! le contest Eduardo Avaroa al chileno que le inst a rendirse. l debe ser eximido pues perdi la vida defendiendo un Litoral olvidado.
Morales no, pues espeta la frase sin ajo, al menos pblicamente, al candidato presidencial y opositor poltico, Samuel Doria Medina, quien lo invit a debatir como correspondera a una democracia plural.
Vaya a debatir con su abuela, con la gente que escap del pas y privatiz empresas pblicas fue su descomedida respuesta. La mayora no escap, son exiliados polticos de su rgimen autocrtico. La frase, un desplante ya habitual en l en este proceso de cambio al revs, como el reloj de Palacio Quemado, desnuda su rechazo al debate poltico. Lo desterr hace 9 aos, apenas llegado a la presidencia, cuando antes lo buscaba a diestra y siniestra.Desde el poder lo impidi a chicotazo limpio,adentro, y con los llamados movimientos sociales afuera que, como en batalla campal, frenaban el ingreso de la oposicin al Parlamento de la entonces Repblica de Bolivia. As aliment y alimenta su ego poltico, intolerante, soberbio y fiel a la cultura patriarcal, que le da cuerda al menoscabo de las abuelas, entre ellas, la madre de su madre.
En su segundo mandato con 2/3 a su favor, nunca hubo debate poltico en un espacio que debe ser intercambio y confrontacin de ideas sobre economa, inversin, polticas pblicas y desarrollo humano, presupuesto general del Estado, relaciones internacionales y derechos humanos, entre otros asuntos. Con Morales, ah solo hubo levanta manos oficialistas.
En este tiempo de campaa electoral dispendiosa, amn de la acumulada aos antes, es imperativo recordarle a Morales que l privatiz el Desarrollo Humano en Bolivia: esperanza de vida, educacin e ingresos. Es el peor de Amrica Latina, a pesar de la bonanza gasfera, cuyos recursos despilfarr como propios, siendo de todos. Los derroch en suntuosidades, en lugar de invertirlos para vivir bien saludablemente; en educacin como oportunidad para desarrollo de capacidades de hombres y mujeres; en trabajo y salario dignoque cubra la reproduccin de la familia y sus abuelas. Nosotras, las abuelas lcidas y demcratas, aunque hoy denigradas, queremos debatir con el anticonstitucional candidato Evo Morales.