Sábado 25 de abril 2026

La mentira como arma política


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La segunda entrega de la revista PERCONTARI, del Colegio Abierto de Filosofa, habla sobre la mentira. Nmero imperdible, no solo como provocacin intelectual, segn afirma su editorial, sino como ejercicio que estimula el conocimiento y el pensamiento abstracto, para aplicarlos luego al anlisis de la prctica poltica. A partir de la mirada de diversos autores, como el primer nmero sobre la Felicidad,  este segundo me indujo a pensar y escribir sobre la mentira como arma poltica en la Bolivia de Evo Morales, quien se autocalifica de izquierda, socialista del siglo XXI, ramas anexas y otras imposturas como declararse demcrata, defensor de indgenas, originarios, campesinos y de la Madre Tierra.

Que la mentira poltica existi siempre, no es alivio para quienes creemos que la democracia es perfectible, pese las falencias del comportamiento poltico de los hombres, ms que del orden democrtico. Es perfectible a pesar de dictaduras disfrazadas de demcratas, como de aquellas con nfulas totalitarias que pretenden quedarse en el poder para toda la vida como quiere el presidente-candidato Evo Morales. Que en poltica todo  vale  o que la La primera de todas las fuerzas  que dirigen el mundo es la mentira, segn Jean-Francois Revel, no amilana la razn democrtica, y tampoco la sentencia de Simone de Beauvoir,  de que La tentacin de dominar es la ms universal, la ms irresistible que existe.  

Su persistencia en la historia, no logran disminuir ni la pulsin por el orden democrtico, ni la pulsin critica, aunque de sobra se sabe que la mentira como arma poltica subvierte la relacin del tejido social frente al poder. Esa subversin convierte a ciudadanos en sbditos, despojndolos de su libertad individual y de la pluralidad de la verdad, que nunca es nica. Con la mentira poltica,  la informacin y la comunicacin se transforman en abusiva propaganda a favor de quienes detentan el poder de turno, ya sealargo o corto. Esa es la Bolivia de Morales, que convoca a elecciones -12 de octubre prximo- sin arbitro independiente, ms bien subsumido al poder poltico,y con un padrn electoral manipulado, arreglado  para la reproduccin del poder  de la dupla Morales-Garca Linera ysospechoso de  fraude sin atenuantes.

Si la mentira poltica sirvi desde el inicio de la era Morales, hace 9 aos, para aplicar guillotinas judiciales a los opositores en abierta politizacin de la justiciatambin subordinada al poder poltico, en esta poca electorallanza calumnias, una tras otra, contra sus adversarios. La guerra sucia que nunca es limpia ni en el campo de batalla ni en el campo poltico- echa mano delprincipio nacionalsocialista de que una mentira repetida mil veces llega a convertirse en verdad. Nada diferente del terror totalitario que fundaba  y funda su poder, entre otros medios, en la temible polica secreta y los rganos de propaganda, como apuntaba Hanna Arendt.

Ayer y hoy la mentira poltica va siempre acompaada de la coaccin a los medios de prensa. Ms que la censura, que tambin se aplica en Bolivia,  el rgimen de Morales ha hecho de la mentira poltica su mejor arma para engaar a la opinin pblica y para encubrir sus propias debilidades con millonarias campaas de desinformacin, tergiversacin, engao y autoengao. Sobre esa base, con el poder Judicial sometido al poder poltico  y un brazo poltico-militar-policial represivo, el rgimen mont y difundi, entre otras mentiras, lo acaecido en Porvenir, Pando, hace 6 aos, y sobre el complot contra las autonomas, bajo el ttulo terrorista-separatista en Santa Cruz, hace ms de 5. El saldo de muertos, presos, perseguidos  y exiliados, tambin  por otros casos, no le inmutan al rgimen, y tampoco las comprobadas ejecuciones extrajudiciales, pues todo fue montado en el ncleo ms duro del poder y sus mximos representantes.

Recordar esos crmenes y denunciarlos  es un deber poltico democrtico y tico para que no queden impunes y para que no terminen convirtindose  en una banalidad del mal, como analiz Hanna Arendt, en Eichmann en Jerusaln. La cito con  la necesaria salvedad de hechos y tiempos histricos diferentes, y sin extrapolarlos al margen de la realidad de entonces y la actual. Sin embargo, las acciones represivas y violentas del rgimen se diluyen u olvidan ante la bonanza econmica por el incremento de los precios internacionales de hidrocarburos, y minerales, estos ya en declive, del contrabando, el narcotrfico en apogeo y la corrupcin. As se consolidan  las economas informales con el espejismo del dinero fcil, del  trabajo-empleo, aunque sean precarios, amn de bonos y subsidios.

Llegados a este punto qu espera  la mayora de la sociedad boliviana en vspera de las elecciones  del 12 de octubre? Segn la tendencia de las encuestas hasta ahora conocidas, el voto ciudadano se decanta por oficialismo y no le  importar otorgare un fatdico dos tercios en el Asamblea Legislativa, como hace cinco aos. Vive la burbuja del dinero fcilsin que importe si es legal o no, o que el rgimen violelos principios del Estado de Derecho y Derechos Humanos. No se da cuenta, o no quiere darse cuenta, o no le importa, que le mientan porque la propaganda poltica del llamado proceso de cambio, ms simblico que real, ha producido una cultura rentista merced a la prebenday la corrupcin que satisfacen sus anhelos de salir de la pobreza, no importa el medioni que esa bonanza sea transitoria.

Frente a esa cruda realidad, la oposicin poltica no fue capaz de articular un instrumento de unidad frente a un poderoso enemigo y su proyecto poltico continuista, autocrtico, populista y centralista. Debi haber ofrecido una alternativa distinta, con un liderazgo que le haga frente al de Morales, que s lo tiene, y por eso pas  de la hegemona poltico-cultural a la dominacin sin concesiones. A un mes de las elecciones, no parce que esa realidad vaya a cambiar,  concuatro candidatos de la oposicin dispersos y sin un discurso comn. Nunca se dieron cuenta de quien es su enemigo principal.

Concluyo con un oportuno pensamiento de Enrique Fernndez Garca  hay mortales que prefieren una realidad falaz  a la verdadera. El hecho de que conceptos como demagogia, manipulacin, mito, utopa e incluso diplomacia, entre otras invenciones, no pierdan vigencia, sirve para probar que la discusin sobre las mentiras en la esfera pblica, no debe juzgarse irrelevante.