Martes 10 de marzo 2026

Desgracias vaticinadas



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Del maravilloso repertorio de frasesingeniosas, aforismos y sentencias que Winston Churchillnos leg, hay en especial una que coincide con el propsito del presente artculo y dice: El poltico debe ser capaz de predecir lo que va a pasar maana, el mes prximo y el ao que viene y poder explicar asimismo: maana, el mes prximo y el ao que viene, por qu no ha ocurrido

Desde el Ro Bravo hasta la Patagonia, nuestra Amrica se debate en medio de una de las crisis sociales, polticas y econmicas ms profundas, de que se tenga memoria. La corrupcin, el narcotrfico y una absoluta decadencia moral de sus instituciones ha contribuido a esta debacle y, pases que otrora eran el referente del orden y el progreso y las locomotoras del desarrollo como: Mxico, Brasil y la Argentina, son ahora los furgones de cola de este tren de la desgracia.

Para justificar esta tragedia, los circunstanciales gobernantes populistas de estos pases acuden al fcil expediente de echar la culpa de su desdicha a los EE.UU. olvidndose de que en la historia de estas naciones, no hubo jams una conjuncin de bonanza como la que les toc administrar a estos regmenes en la dcada pasada, gracias a los altos precios de las materias primas, especialmente del petrleo y los minerales.Sin embargo, el despilfarro y la improvisacin dejaron tras des monstruosas deudas, tanto internas como externas, cuya obligacin de pago ha hipotecado el futuro hasta de nuestros tataranietos.

Esta desinstitucionalizacin, sumada a las mafias del narcotrfico, se tradujo en Mxico, en la inslita desaparicin de centenares de ciudadanos, en medio de un operativo mucho peor que los que se generaban en los gobiernos militares, sin que hasta hoy se tenga la ms mnima pista sobre su paradero.

En Brasil el cuadro no es diferente, al haberse llegado al extremo de desplumar a la gallina de los huevos de oro, encarnada en Petrobras, la principal empresa petrolera de la nacin, con la aquiescencia de los gobernantes que no tuvieron reparo en desviar miles de millones de dlares hacia los bolsillos de sus adherentes de partido, con la agravante de hacer de la honestidad su bandera.

La Argentina es el ntido ejemplo de lo que no se debe hacer y, so pretexto de que los buitres se comieron su riqueza, en una trama de robo y asesinatos nos han demostrado palmariamente que los buitres son sus propios gobernantes.

La rica Venezuela se debate en medio del latrocinio y la ineptitud, donde los ndices de escasez, hambre y miseria campean y lavan igualando con Somalia. Sus inmensos caudales slo han servidopara mantener la monarqua comunista cubana y para crear parsitos polticos, como Podemos de Espaa, donde Pablo Iglesias y su socio billetero, han abierto cuentas en Suiza que crecen de forma inversamente proporcion a la la pobreza que reina en los pases que los subsidiaron.

Todas estas tragedias son el corolario de una historia que se vea venir, pero que era imposible creer y menos aceptar. Un cmulo de desgracias vaticinadas.