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Si en el mundo poltico hay alguien que se sorprendi ante el anuncio de la reeleccin indefinida de Evo Morales, digo con el mayor de los respetos, es un solemne cndido, despistado, ingenuo y casi imbcil. Y no es que porque vengo anunciando el hecho desde el mismo momento en que se justific legalmente la segunda releccin que luego con la venia de todos los partidos dio curso a esa jugarreta que termin por constitucionalizar lo inconstitucional, para que todo lo actuado tenga un solo fin: entronizar de por vida a don Evo Morales Aima.
Escucho por ah algo como que una cosa es querer y otra poder y a partir de ello desgranar la teora de que las condiciones objetivas para que se lleve adelante una modificacin a la constitucin plurinacional que nos adorna, debera estar condicionada por la total simbiosis entre la sociedad y el caudillo, es decir por la sumisin social lograda mediante un proceso de destruccin de la institucionalidad, supeditacin de los poderes del Estado a su voluntad y establecimiento del miedo como herramienta de persuasin contra cualquier intento de oposicin a su mandato.
Luego me pregunto: cul de todos esos, pre requisitos no se ha cumplido o est en la ruta ideal de hacerlo. Como veo las cosas, Evo Morales tiene todo el poder en sus manos para hacer realidad su idea de convertirse en un Presidente vitalicio, nicamente por el mrito de ser indio.
Instruir a sus movimientos sociales que pidan a gritos la modificacin constitucional que le prohbe ser nuevamente elegido, movilizar a sus huestes cocaleras que facilitarn el dinero que financie esas movilizaciones, tendr bajo su control las manos levantadas en la Asamblea Legislativa, a los jueces de todo el poder judicial con la pluma lista para legalizar todo y por supuesto a las Fuerzas Armadas con las nuevas bayonetas compradas en orden de alerta ante el enemigo neoliberal.
Nada parece impedir su marcha haca la dictadura. Y nadie parece dispuesto a jugarse para evitarlo. Por si acaso la bolsa puede repartirse generosamente, se quitan recursos a los indiferentes, se les da de palos a los enemigos y se les llena de regalos a los amigos. Esto funciona y si hay dudas revisen lo acontecido los ltimos diez aos.
La cuestin parece tener races bien profundas. Eso de no haber llegado al Palacio como inquilinos -fue bastante claro - como para tener dudas del proceso que estaban diseando, por una parte, por otra, el gobierno ha tenido y tiene sustento en la actividad de la coca y sus derivados, cosa que nunca se puso en el tapete de los asuntos nacionales que se deberan investigar. Lo acontecido en octubre del ao 2003, no fue una sublevacin social al calor de la represin provocada, fue una trama planificada desde Caracas, con apoyo paramilitar de nexos indiscutibles con los crteles de la droga que ya trabajaban en Venezuela, Brasil y Mxico, crteles que hoy da tienen el control del territorio nacional. Estos carteles no van a dar curso a una alternancia democrtica que ponga en peligro todo lo acumulado hasta ahora que no es moco de pavo. Quien crea que las decisiones polticas se toman en la Plaza Murillo se equivoca.
Lo central es que el territorio boliviano est en manos de operadores internacionales del narcotrfico y esto necesita apoyarse en las espaldas de la poltica criolla, cuyos operadores estn en las seis federaciones del trpico cochabambino. Todo esto ha requerido de un paraguas internacional que le brind siempre Venezuela, Cuba e Irn al rgimen cocalero-masista, proyectando la imagen de un indio presidente cercado por la vieja oligarqua criolla, quien no tiene otra opcin que defender su gobierno y hacer uso de la fuerza, para evitar un derrocamiento que se muestra como restaurador de la vieja Bolivia. No hace mucho se supo que as como a Evo Morales lo hicieron desde Venezuela, el pretende junto con ellos hacer de PODEMOS espaola una versin duplicada. Es decir el narcotrfico no piensa en pequeo, y necesita expandir el control de los territorios donde opera con la mayor libertad posible.
Las acciones de investigacin de la justicia norteamericanas en relacin a los nexos y mecanismos de los operadores venezolanos, cuya cabeza sera Diosdado Cabello, comienzan a mostrar la punta del ovillo que se avecina, por otra parte, las declaraciones de militares exiliados, muy esclarecedoras del modus operandi que todo esto tiene en Bolivia, sealando nombres de los operadores polticos que tienen cargos ministeriales, no deja duda sobre las espaldas en las que se sostiene el proyecto re eleccionario del gobierno y de las dimensiones con las que el narcotrfico trabaja en Bolivia.
El proyecto de reeleccin indefinida de Evo Morales no hay que verlo como un asunto meramente interno, que atae a los bolivianos, sus efectos van ms all y tocan las puertas de los vecinos colindantes con Bolivia, de alguna manera tanto el Brasil como la Argentina han sido bastante tolerantes con la actividad que se expande desde territorio boliviano. A pesar de declaraciones para frenar las miles de toneladas de droga que se exportan, lo cierto es que en estos ms de diez aos del gobierno cocalero-masista, no ha detenido a un solo capo del narcotrfico y al contrario cuando sus propios militantes han sido acusados lo primero que hizo fue liberarlos.
No debe extraar que apenas comenzando su nuevo perodo ya emitan directivas a los cocaleros para lanzar la campaa de la re eleccin indefinida y den a conocer el libreto de la justificacin repetida por todos, de que ellos escucharan la voz del pueblo. Al contrario esto reconfirma el proyecto internacional que se decidido llevar adelante en vista de debilitamiento venezolano que les dejara sin una base importante, razn de ms para pensar en Bolivia, donde las condiciones de oposicin poltica son muy dbiles an.