Sábado 07 de marzo 2026

Mar o soberanía: El dilema



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Estar fuera y mirar las cosas desde un ngulo distinto, tiene su ventaja. Y quizs nos sirviera para tener una mejor ubicacin desde la cual podamos opinar sin ese miedo a ser vistos como pesimistas o contrarios a la reivindicacin martima por la cual venimos luchando desde principios del siglo XX

Mirar la situacin con pragmatismo, dejando a un lado posiciones emocionales que en vez de ayudarnos nos ofuscan y hacen perder el camino o meta que deseamos alcanzar, deba ser la forma con la cual reconduzcamos las relaciones con Chile.

Despus de haber escuchado programas de horas enteras difundidas por los medios chilenos analizando, discurriendo y opinando sobre la demanda judicial presentada por Bolivia, y comparando estas con las que se emitieron en Bolivia, incluidas esas penosas afirmaciones del Presidente Morales baadas de un exitismo poltico sindical barato, lo que puedo colegir es lo siguiente:

En Chile se tiene una idea clara sobre los orgenes de la guerra del Pacfico, sus consecuencias y la demanda boliviana permanente de retorno a las costas con soberana. No hubo estos das afirmaciones fuera de lugar, como aquellas de que si Bolivia naci con costa o no, al contrario se dej claro que hubo una guerra fruto de la cual se dej a Bolivia sin salida al mar.

La pregunta que se hicieron es: qu pasar despus de lo que la Corte Internacional falle, ms all de que este fallo sea o no favorable a Chile, el juicio habr acabado pero el caso no. Es decir Bolivia seguir insistiendo en el retorno a las costas del Pacfico por lo cual Chile debe estar preparado para ello. Los chilenos piensan que para Bolivia la Corte Internacional es un paso ms en la permanente posicin que tenemos y que el caso en la C.I. nos favorece ms que perjudica lo que para ellos no es lo mismo.

La controversia sita el punto nodal del conflicto. Bolivia pide una salida al mar con soberana y Chile no est dispuesto a aceptar una cesin de su territorio sin compensacin alguna. Esto nos deja ms cerca del abrazo de Charaa entre los generales Pinochet y Banzer Suarez, que dentro los 13 puntos de la agenda Bachelet Morales. Los chilenos piensan que en ese momento histrico se estuvo ms cerca de una solucin y que la misma no se dio por dos motivos: la posicin peruana sobre sus derechos expectaticios en relacin a Arica junto con la soberana compartida que se plante y la resistencia boliviana entonces a ceder territorios compensatorios al corredor ofrecido.

En este contexto, el juicio en la Corte Internacional no es ms que un paso para retornar al mismo punto de partida, negociar una salida soberana la cual Chile no est dispuesto a ceder. Que la Corte Internacional diga que continen las negociaciones, no significa la obligacin por parte de Chile de ceder nada. Lo probable es que la Corte Internacional no se pronuncie ahora sobre su competencia para tratar este asunto y decida que ser al final del proceso cuando lo diga, mientras se abra un periodo de cinco o seis aos para tratar el tema de fondo.

Si esto se produce, habremos dilatado seis aos el poder negociar lo que podramos hacer ahora, sin que exista un fallo que obligue a Chile a negociar lo que sabemos no estn dispuestos a ceder. Chile tiene esto muy claro, con el aadido de que de aqu para delante Chile ya no har ofrecimiento alguno y tendr mucho cuidado en incluir este asunto en agendas oficiales, con el fin de evitar que Bolivia utilice los mismos como viene haciendo.

Qu es lo que se habra ganado entonces pidiendo que la Corte Internacional le diga a Chile que siga negociando con Bolivia, si negociar no obliga a ceder?

Y es cuando creo que debemos definir si queremos mar o soberana. Las condiciones para tener una salida a las costas del Pacifico que nos proporcione mejorar nuestro comercio internacional con todos sus efectos multiplicadores es lo que deberamos negociar y definir en el marco del mismo tratado de Paz y Amistad de 1929 modificando sus alcances a la nueva realidad internacional vigente, asunto que ya tuvo por parte de Chile una proposicin bastante concreta, referida a la administracin del puerto y facilidades de tipo legal que nos permitan actuar con eficacia y eficiencia, lo que se denomin en algn momento cualidad martima. Si nos empecinamos en tener soberana lo que hacemos es cerrar las puertas de todo entendimiento.

La soberana no se cede se obtiene. Y no se obtiene con fallos de carcter internacional, por mucho que nos ufanemos en tenerlos por docenas. Chile tambin tiene esto muy claro.

Los momentos histricos que se crean son el producto de las acciones que los Estados generan. El gobierno boliviano actual, est jugando con este asunto al calor emocional, como lo hace con los hidrocarburos entre: vende patrias y nacionalizadores, con los recursos naturales entre: progreso y resistencia al cambio, con la misma alternancia democrtica a la que se obliga la democracia real entre: el proceso de cambio y el retorno al neoliberalismo.

Esta forma de hacer poltica tiene rditos que son ms electorales que Estatales, sirve para alimentar la demagogia patriotera y a la larga solo queda como un simple episodio ms. Al gobierno le ayuda ahora en sus planes de reeleccin indefinida, pero a Bolivia le perjudica en su permanente demanda de salida al mar