Sábado 27 de junio 2026

2026: primer semestre con 43 feminicidios, algo o alguien está fallando



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Rosa del Carmen, una de tantas mujeres, que día a día, tenía millones razones para vivir, le cantaba a la vida, al amor, pero su voz fue apagada por un sujeto y de la forma más cruel: la estranguló y le prendió fuego.



A los días su cuerpo fue encontrado carbonizado en medio del monte en La Angostura. La prensa y los fiscales le pusieron el rótulo: caso de la mujer carbonizada.



Rosa del Carmen ha entrado en las estadísticas de los feminicidios en Bolivia: En el primer semestre del 2026 se han registrado 43 mujeres asesinadas de las formas mas brutales, cuyos verdugos son casi siempre son la pareja, ex esposo, amigo, un pariente.



Ella nunca fue noticia, pero sí todos los días tenía que empezar la lucha por la sobrevivencia en medio de tantos problemas. Una mujer que no le hizo daño a nadie. Pero cuando la incendiaron le dedicaron minutos en la televisión, espacios en las redes sociales y titulares en general en la prensa.



La vida casi nunca es de interés periodístico, pero sí la muerte y mejor aun si es con mucha sangre, con espectacularidad y bastante morbo; así como sucedió con el resto de las mujeres asesinadas en este país que se jacta de tener leyes a favor de las mujeres, instituciones que dicen defender los derechos, de un sistema judicial que se vanagloria de sus jueces y cada vez van pidiendo dinero al gobierno.



Con bloqueos incluidos llegamos a mitad del 2026. ¡Qué mitad de año más peligroso y terrorífico!



Si vamos a los números fríos significa que en enero, febrero, marzo, abril, mayo y junio en cada mes entre 7 a 8 mujeres han sido apuñaladas, estranguladas, incendiadas, golpeadas y asesinadas.



43 feminicidios presentes en el Estado Plurinacional, que deben provocar a responder a una pregunta: ¿Quién o qué está fallando? Y ojalá que no ocurra como los bloqueadores que una vez fracasado en sus intentos de atentar contra la democracia, entre ellos se acusen de traidores y se laven las manos de lo sucedido en mas de 50 días de bloqueos violentos e ilegales.



El Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, Descolonización y Despatriarcalización, nos mandó esta información: de los 43 casos de feminicidio reportados durante la presente gestión, se identificó la emisión de sentencias condenatorias en 4 casos. Asimismo, se reportó la aplicación de detención preventiva en 2 casos, la aprehensión de los presuntos autores en 6 casos y la entrega voluntaria en 1 caso.



“Las decisiones sobre medidas cautelares, responsabilidad penal y eventual imposición de sanciones privativas de libertad corresponden exclusivamente a las autoridades judiciales competentes, de acuerdo con las circunstancias y particularidades de cada proceso”, precisa la titular de ese despacho, Jessica Chavarría.



Es alarmante también el grado de impunidad e injusticia que se imponen en los casos de los feminicidios. Según esos datos significa que la mayoría de los feminicidas o están libres, o no tienen sentencias y unos pocos en las cárceles bolivianas, lo que denota una debilidad en la lucha real, sincera y eficaz contra las violencias hacia las mujeres.



Así lo refleja un testimonio. Aracely Barral, hija de la mujer carbonizada en La Angostura, expresó su indignación por la situación que atraviesa su familia y aseguró que la justicia está favoreciendo al acusado. Entre lágrimas, pidió que el caso avance y se emita una sentencia contra el presunto responsable del crimen.



“Simplemente estoy pidiendo justicia. Quiero que se haga justicia, por favor, que ya de una vez le sentencien a ese hombre”, manifestó. Así lo refrenda, desde Sucre, Juana Maturano, luchadora por los derechos de las mujeres. “Ahora la Fiscalía exige mas requisitos, más pruebas de los denunciantes y rechaza los casos, a título de que presenten más elementos probatorios. No hay confianza ni en el Ministerio Público ni en el sistema judicial.



Algo o alguienes están fallando en este país para los altos índices de feminicidios, que ya la ONU alertó que Bolivia tiene uno de los más alarmantes registros de mujeres asesinadas con relación al resto de los países de Ñamérica, diría el periodista Martin Carrapos.



¿Quiénes fallan o qué se debe que a mitad de año ya se registren estos feminicidios? La preguntamos a Chavarría. Nos responde: “La ocurrencia de 43 feminicidios en esta gestión no puede atribuirse a una sola causa ni interpretarse únicamente como una falla de la respuesta penal. Más bien refleja factores estructurales de desigualdad y violencia de género, así como desafíos en materia de prevención, protección temprana, acceso a servicios especializados y respuesta institucional”.



La activista de derechos humanos, Juana Maturano, señala que todo está fallando. “Falla el Estado, la sociedad, la familia, las personas y la lucha contra la violencia hacia la mujer que logramos plasmar en la ley 348, no ha tenido resultados a estas alturas. Los mecanismos para afrontar la problemática no ha mejorado, no solo se trata de incrementar o endurecer las penas, sino que lo fundamental es la prevención, la protección de las mujeres en sitación de violencia. No hay presupuesto, las instituciones públicas no tienen la fortaleza, no hay políticas claras para afrontar los feminicidios, las autoridades de turno aparentan discursos de estar luchando contra la violencia hacia la mujer, pero continúan con las viejas prácticas



Ojo que si todas las instituciones del Estado, del sistema educativo, de la sociedad en su conjunto asumieran plenamente sus roles y si todas las leyes se cumplieran en sus mandatos, sin duda, no estaríamos llorando cada vez mas muertes de mujeres, de niñas y  adolescentes. Todos somos responsables, porque un solo asesinato de una mujer es un golpe para el Estado. No son casos aislados, es un problema estructural y profundo, que remueve las entrañas de toda la sociedad”.



Agrega algo fundamental: La violencia de género debemos asumirla como un problema de salud pública y en base a ello replantear todo el conjunto de políticas hacia el comportamiento de respeto a la vida libre de violencia, respeto a la integridad de las mujeres, fortalecer los niveles de prevención y educación.



Como en los enormes casos de corrupción, de narcotráfico también en los feminicidios se campea la impunidad y la injusticia.