Domingo 07 de junio 2026

La casta dirigencial de la COB perdió el rumbo



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La que fuera o la llamaran la “gloriosa” Central Obrera Boliviana en los últimos tiempos ha estado transitando caminos peligrosos en la ruta de la lucha por los derechos de sus afiliados, que nació con objetivos claros hace 74 años como la máxima entidad de defensa de los derechos laborales y sindicales. Desviándose.



Algunos ideólogos del socialismo trazaron la ruta de la COB para la toma del poder político, como Filemón Escóbar, que planteaba que el movimiento obrero debería asumir el poder total del Estado o República de Bolivia. Ahondar la lucha de clases contra la oligarquía.



Por su parte, Guillermo Lora, autor de muchos libros sobre el sindicalismo, el movimiento obrero, el troskismo al preguntarse ¿Qué es el sindicato?. Responde que el sindicato viene al mundo como un organismo de resistencia frente a los excesos de la patronal y del Estado. Su ámbito natural de actuación ha sido y es la lucha por el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de los obreros.



¿La COB, sus sindicatos, sus federaciones y sus regionales habrán cumplido con esos preceptos fundamentales?



Sin duda, el rol que jugó la COB en los gobiernos de las dictaduras y neoliberales fue de resistencia, de asumir posiciones claras a favor de la democracia y luchar por ella, además de afrontar las medidas neoliberales, como el DS 21060 de agosto de 1985, pero que la fuerza del Estado aplacó sus energías y logró consolidar el proceso de estabilización.



En los últimos veinte años la dirigencia de la COB se encaminó a burocratizarse aún mas, al ser absorbida por el poder de turno, que le dictaba lo que debería hacer o no. La fortaleza y la credibilidad de la entidad sindical de la clase obrera fue minándose de a poco, lo cual fue bien trabajado por los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce, con estrategias de tener bajo su yugo tanto a la COB como a las diez regionales obreras.



Lo hizo con hacerles saborear a la casta dirigencial de las mieles del poder: sedes sindicales grandes, vehículos de último modelo, viajes, declaratorias en comisión de años y años, viajes, bonos extras, pegas en el Poder Ejecutivo, influencias poderosas. Claro que esto les gustó a los dirigentes que no dudaron en apoyar las políticas de las gestiones del llamado gobierno del “socialismo del siglo XXI”, por lo que no deberían hacer oposición alguna y esconderse en tiempos de conflictos o errores que se hayan cometido.



“El dirigente burocratizado concluye organizando camarillas alrededor de intereses subalternos, de naturaleza económica y política, totalmente extraños a los obreros”, advirtió hace el lúcido teórico del marxismo, Guillermo Lora, en sus lineamientos “Sindicalismo político”.



En estos conflictos y bloqueos no todo el movimiento obrero y sus sindicatos están envueltos en la demanda de renuncia del Presidente Paz, habiendo criticado duramente al ejecutivo de la COB, Argollo, de asumir el mando de esta asonada golpista contra la democracia. Prácticamente es cierta casta dirigencial de la COB comprometida con los bloqueos violentos, que están vulnerando gravemente los derechos humanos de millones de bolivianos.



La Central Obrera Departamental de Santa Cruz emitió un duro comunicado contra Argollo y se desmarcó totalmente de la misma. De modo que el periodismo debería ser mas preciso: no es la COB como un todo que está en sus ambiciones, es ciertos dirigentes de la COB.



Es llamativo que tanto esta casta de la COB y algunos sectores arengan el mismo discurso y petición del evismo: radicalizar sus medidas hasta lograr la renuncia presidencial. De modo que ya está enfrascado en un sindicalismo de alto voltaje político.



Le tomamos la palabra a Guillermo Lora: “Otro de los grandes peligros que amenaza a los sindicatos es la tendencia creciente hacia su estatización que busca convertirlos en simples aditamentos del aparato gubernamental, en auxiliares, destinados a facilitar el cumplimiento de los planes estatales, etc.”



Pues eso hicieron a lo largo de mas de veinte años y cuando les señalaron que ya no será lo mismo con el nuevo gobierno que apenas tiene seis meses de gestión, se enojaron y se lanzaron a las calles y a los bloqueos.



Se olvidaron los máximos dirigentes de los sectores que están bloqueando de un elemento central que desde Lenin vienen repitiendo en sus asambleas, cabildos, reuniones y que don Guillermo así como le decían sus seguidores, nos deja con esta sentencia clara y contundente:



“Constituye un deber elemental luchar contra todo intento estatizador, pues solo así pueden los sindicatos conservar su carácter de organismos de defensa de los intereses primordiales de los explotados y poner a salvo su independencia de clase”, Guillermo Lora, conferencia en la Escuela de Altos Estudios Nacionales de las FFAA de Bolivia, en julio de 1984.



La COB no está para acostarse con el poder de turno y ser cómplice de las violaciones a los derechos laborales, está para hacer cumplir esos derechos, que en los últimos años se han venido vulnerando de forma sistemática, sin que exista una voz, una entidad que ponga atajo.