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En ese desproporcionado afn de innovarlo todo, bajo un histrinico deseo de salir de lo comn, para derrapar irremisiblemente en lo ridculo y asistidos siempre por ese complejo de Adn, que afecta a ciertas autoridades de este gobierno, y el que consiste en creer que todo lo que ocurre en Bolivia comienza a partir de ellos, hemos advertido con preocupacin los desaires que se le hacen a S.E. con la ausencia de los presidentes convocados a sus convites.
Una de esas faltas se dio a tiempo de entregar al empresario peruano Martin Belaunde, puesto en gancho Desaguadero, donde el mandatario peruano Ollanta Humala brill por su ausencia y, antes de explicar diplomticamente su vaco, se dio ms bien a la tarea de impartir clases de comportamiento presidencial.
Asimismo, otro acto organizado para celebrar el 80 aniversario de la firma del tratado de paz que dio fin a la guerra con el Paraguay, donde se contaba con la presencia del presidente de esa hermana repblica Horacio Cartes, sta no se produjo, aduciendo problemas climatricos, decisin que desluci la citada ceremonia.
Tales sucesos sin embargo, parecieran hacer parte de una forma de prctica del noble arte de la diplomacia, llevada a campos exageradamente personales y muy distintos a los que conocamos. Est todava en nuestra memoria la entrevista de S.E. concedida a la revista Vanity Fair, un 20 de mayo de 2014, donde expres El Rey es mi amigo. El prncipe no tanto. Me mira raro. Ser por ello que solicit a sus cumpas del ALBA que no se invite al Rey, a futuros actos de la regin? Al referirse al presidente Barak Obama dijo: Cuando no estaba la prensa, Obama me dio la mano. Pero luego delante de todos me la neg. Eso que es? No lo entiendo. Es la mentalidad imperial. Pero la ventaja que tenemos es que esa forma de actuar y pensar est en decadencia Con semejante declaracin, Dejarn de invitar al morocho mandatario en el futuro?
Finalmente, a 23 das de la llegada del Santo Padre a nuestra Patria, como si de la labor de agentes provocadores se tratara, varias altas autoridades se han trenzado en una controversia con el sacerdote Mateo Bautista, otrora secretario de Jorge Mario Bergoglio cuando ste era obispo de Buenos Aires, por una simple e imbcil disconformidad de cifras y/o porcentajes sobre el presupuesto que el TGN debe destinar a la salud. Dicho altercado, como muchos otros, fue condimentado con improperios y eptetos de grueso calibre que lo encauzaron hacia una muy justificada reaccin del prelado, que han motivado su airada protesta y su decisin de enviar todo ese material de prensa al Vaticano, para que el propio Pontfice se entere, antes de su misin pastoral a nuestro pas, de lo que viene sucediendo entre la Iglesia y el Estado Plurinacional.
S.E. ha acusado al sacerdote de ser parte de la derecha, lo que nos deja entrever que en lugar de una diplomacia con sentido comn estamos aplicando una diplomacia comunitaria.