Sábado 07 de marzo 2026

¿Golpe de Estado en Brasil?



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Ha debido calar muy hondo en el nimo de los militares brasileos la reciente reconvencin realizada por Evo Morales, basada en una noticia que por la prensa escuch por ah, sobre un conato de golpe de estado que se estara fraguando en contra de la presidenta Dilma Rousseff; de Lula da Silva; y del partido de los trabajadores.

El primer mandatario, a tiempo de sostener que defender la democracia de todos los pases de la regin, incluso ha hecho saber a los oficiales de las Fuerzas Armadas brasileas que comuniquen a su comandante esta decisin que, a nuestro modesto entender, raya en lo ridculo y en la ms flagrante intromisin en los asuntos internos de otro Estadocon el cual,si bien mantenemos una relacin comercial muy importante, ni siquiera tenemos embajador.

Como indicamos en una entrega anterior, la situacin por la que atraviesa Dilma Rousseff es extremadamente voltil y sta no se debe nicamente a razones de orden poltico, sino a un desembozado clima de corrupcin que ha minado las bases de la tica y la moral de su gobierno y ha situado su popularidad en un 8%. De ah que,para entender stas y otras situaciones parecidas, es menester explicar a S.E. que en el Brasil rigen reglas democrticas que incluyen hasta la destitucin presidencial a cargo del Parlamento, algo que de producirse en los hechos, como fue la destitucin del ex presidente Collor de Mello, no constituira un golpe de Estado por lo tanto, resulta muy apresurado amenazar a sus Fuerzas Armadas, por muy poderoso que uno se sienta.

Es comprensible lo fastidioso del caso, previendo que en medio del juicio tengan que aparecer una serie de negociados cometidos en Petrobras por Lula da Silva y su banda y, como anuncia la organizacin anticorrupcin Transparencia Internacional, las investigaciones que se vienen realizando en el Brasil han evidenciado vnculos existentes, entre grandes empresas constructoras y el poder poltico, lo que plantea la posibilidad de rplicas del escndalo en siete pases de Amrica Latinaque han ratificado la Convencin de la ONU contra la corrupcin.

No es ningn secreto la poca simpata que Dilma Rousseff guardaba por nuestro presidente, especialmente por la abrupta ocupacin militar de Petrobras a tiempo de nacionalizarla, actitud que la dej en ridculo, precisamente cuando ella se desempeaba como ministra de energa del Brasil. Con ese antecedente, antes de reconvenir a los militares cariocas, quizs lo ms recomendable habra sido ofrecer a la presidenta en desgracia, una Fuerza de Tarea Conjunta dirigida a frenar el trfico de cocana que se realiza en nuestras fronteras y as, con miras a la prxima realizacin de los juegos olmpicos,apoyarla en su compromiso contrado con el Comit Olmpico Internacional de disminuir la inseguridad reinante en su pas, por culpa de las mafias del narcotrfico. Lo dems, sera alentar un verdadero Golpe de Estado en el Brasil.