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Durante el acto de entrega de una guardera, en la Universidad Amaznica de Pando, sin el triunfalismo al que nos tiene acostumbrado este gobierno, S.E. admiti que el prximo ao el pas afrontar problemas econmicos y advirti a los bolivianos que deberemos ajustar nuestros cinturones, para lo que se estn alistando polticas de austeridad ante la baja de los precios internacionales del petrleo aadiendo que: en tiempos de pobreza, cuando las familias no tienen mucha plata, a veces hay que amarrarse el cinturn, y no slo los zapatos.
En efecto, an resuena en nuestros odos la opinin de economistas y analistas que coincidan con el mensaje presidencial y predecan la debacle clamando por una austeridad que comience con la creacin de un fondo de ahorro para dicha contingencia, muy diferente al fondo de desarrollo campesino obviamente, que se maneje con la misma filosofa de prudencia que nos ensearon nuestras abuelas, consistente en ahorrar en tiempos de bonanza, para enfrentar con holgurala poca de escasez.
Lamentablemente dichas polticas de ahorro no fueron la caracterstica de este gobierno y por el contrario, el dispendio y el despilfarro particularizaron su gestin traducida en el establecimiento de empresas que no emprenden nada; la compra de satlites, aviones lujosos, canchas de futbol, viajes insulsos, aeropuertos sin aviones,un faranico palacio de gobierno y gastos superfluos que no condicen con una poltica de desarrollo que priorice la productividad en lugar de la demagogia, y el amor a la patria, antes que el culto a la personalidad.
La ineludible realidad de que en algn momento el espectro de las vacas flacas, tsicas y exprimidas hasta sultima gota de leche, asomara a nuestras puertas anunciando el fin de esa danza festiva de dineros y el inicio de la caresta y la pobreza,no estuvo jams en el planteamiento de quienes conducen la economa.Por el contrario, estos sabios de un modelo todava primario y extractivista, que con el desplome de los precios de las materias primas no pudo tener un otro destino que el que estamos viviendo, persisten en la existencia de un milagro que zalameramente lo han calificado de Evonomics, como una estrategia para seguir usufructuando de lo poco que queda, incrementando pavorosamente nuestro endeudamiento interno y externo.
Otra habra sido la historia, de haber invertido esa enorme cantidad de recursos en proyectos que apuntalen nuestra sostenibilidad alimentaria, fortaleciendo nuestra agricultura y agroindustria,no slo para la coca, sino para miles de productos que antes producamos y ahora importamos, impulsando la creacin de una infraestructura vial y ferroviaria que facilite la exportacin de esos bienes. A propsito, los pases vecinos han devaluado su moneda y nosotros mantenemos el cambio a favor de ellos, porque sus productos son baratos, lo que contribuye al aniquilamiento sistemtico de nuestro aparato productivo.
Todava hay tiempo de utilizar lo poco que nos queda, antes que el xido del despilfarro acabe corroyendo y agujereando el blindaje.