Sábado 07 de marzo 2026

Cobrando Facturas



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Lo que pareci un triunfo del rgimen de Nicols Maduro en el seno de la OEA, al lograr desactivar los esfuerzos de Colombia por convocar una reunin de cancilleres que trate lo que considera una grave crisis humanitaria con deportaciones y maltratos inferidos a sus ciudadanos, ms que una victoria fue una ntida muestra de la gradual y sistemtica prdida de credibilidad e influencia de su gobierno y del chavismo en la regin, al slo conseguir cuatro votos a favor y la abstencin de la mayora de los pases off shore subyugados por el influjo de Chvez, para secundar sus tropelas.

Bolivia, Hait, Ecuador, Nicaragua y, por supuesto Venezuela, fueron los nicos 5 que votaron en contra y se abstuvieron once otras naciones, entre las que se hallan Brasil y la Argentina, arguyendo en forma celestina y maquiavlica que Unasur era el foro adecuado para abordar este impasse, ya que la OEA habra demostrado su ineficacia para emprender este tipo de crisis. Lo reprochable de esta malhadada propuesta fue que la efectuaron a sabiendas de que el desvo de la causa a la Unasur era imposible, toda vez que sta haba cancelado a priori la posible reunin, arguyendo la imposibilidad de asistencia de la canciller venezolana.

Cuando el mundo entero contempla azorado el espantoso xodo de migrantes que huyen de la guerra para lograr asilo en tierras europeas, tanto los pases que en la OEA votaron en contra, como aquellos que se abstuvieron, tuvieron que sentir algo de repugnancia, sino arrepentimiento, por su obsecuente actitud en favor del dspota que habla con su comandante eterno a travs de pajarillos, cuando ste resolvi expulsar a ms de ocho mil colombianos indocumentados a su pas, sin respetar a nios y ancianos y muchos de ellos en estado de indigencia, obligndolos a cruzar a pie el fronterizo ro Tchira, en un acto que fue profusamente reportado por la prensa grfica internacional y que quedar en la memoria histrica de toda la humanidad.

Casi en forma simultnea a este acto, Maduro instruy a su aparato de justicia decretar una sentencia de prisin por casi 14 aos a Leopoldo Lpez, actitud que tambin goz de la sesgada anuencia de Unasur al asegurar en uno de sus comunicados que: reitera su respeto a las decisiones que adopten las autoridades jurisdiccionales de sus Estados Miembros y confa que el seor Leopoldo Lpez pueda ejercer los recursos procesales que considere pertinentes su defensa. Ante tamao envilecimiento, el nico que rompi el silencio fue el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Sols, al sealar: "Me parece que es muy mala idea utilizar los tribunales de justicia para castigar ciudadanos por sus opiniones polticas. Lo fue en Sudfrica con Mandela, en Uruguay con Pepe Mujica y lo es en la Venezuela de hoy".

Lo lamentable de esta historia es que la riqueza de ese noble pueblo venezolano haya sido despilfarrada en la compra de conciencias, en lugar de ciencias y en adquirir felonas en lugar de lealtades, de ah que le ser muy difcil cobrar sus facturas.