Miércoles 04 de marzo 2026

Austria nos sorprende de nuevo



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Por una irrisoria suma de aproximadamente 31.000 votos, de un total de ms de 5 millones de electores, el candidato ecologista Alexander Van der Bellense convirti en el nuevo presidente de Austria por los prximos seis aos, despus de quedar segundo en la primera ronda de los comicioscon un 21,3%, frente al 35,1% alcanzado por su contendor, el ultranacionalista Norbert Hofer, y as evitar que esa bella tierra de msica y encanto se convierta en el primer pas de la comunidad europea, en ser administrada por un gobierno de ultra derecha.

Esta hazaa nos remont como un Dja vu, -ese fenmeno que nos hace tener la sensacin de volver a vivir un evento o experiencia que ya se ha experimentado en el pasado-a un suceso acontecido hace casi un siglo, cuando pasada la primera guerra mundial y Alemania se debata en medio de una terrible crisis econmica y social, un joven austraco que se haba desmovilizado de la contienda con el grado de Cabo, fundaba su partido Nacional Socialista,orientado a reivindicar los daos que atravesabasu pueblo, a raz del Tratado de Paz de Versalles y del maltrato que este sufra, por parte de las tropas extranjeras de ocupacin. Ese ciudadano era nada ms ni nada menos que Adolfo Hitler.

Hoy sin embargo, pese a esa prrica victoria del independiente Van der Ballen, ha quedado establecido que la ultraderecha ha partido en dos a la sociedad austriaca empero, permaneciendo latentes los argumentos que utiliz Hofer para su victoria en primera vuelta: sustentados en la espantosa crisis migratoria, la avasallante incursin del islamismo, y un creciente descontento por falta de reformas efectivas para reactivar la economa,argumentos vlidos que ahora esgrime para asegurar que su partido ha inaugurado un cambio en Austria y ha comenzado una nueva era hacia una democracia directa y de referendos vinculantes.

Este fenmeno que ha causado un terremoto poltico, al dejar por primera vez en ms de 50 aos,por fuera de la carrera presidencial a socialdemcratas, democristianos y a los socios del gobierno izquierdista que ha gobernado la escena poltica austriaca desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ha debido concitar la ms profunda inquietud de Bruselas, pues el avance del nacionalismo ha contagiado a Francia, Alemania y a otros pases de la comunidad europea que atraviesan por los mismos problemas que Austria.

La Constitucin austriaca otorga al presidente electo la potestad de decidir a quin encarga la formacin del gobierno sin la obligacin de optar por el lder del partido que haya sido ms votado, como ha sido hasta ahora la costumbre en Austria. Una situacin casi parecida a la de enero de 1933, cuando Hitler fue nombrado canciller imperial y, un ao despus, a la muerte del presidente Paul von Hindenburg, se autoproclam Lder y Canciller Imperial.

En lo que a los bolivianos respecta, lamentamos no poder contar ms con un aeropuerto seguro en Europa, donde S.E. pueda aterrizar en casos de emergencia. Es as como Austria nos sorprende de nuevo.