Loading
En medio de convulsiones propias de un organismo envenenado, uno por uno van cayendo los regmenes socialistas que, bajo el influjo del Foro de Sao Paulo, gobernaron por ms de una dcada y media a una enorme mayora de pases latinoamericanos y fue en el Brasil, sede fundacional de esa tristemente clebre entelequia creada por Lula da Silva y Fidel Castro, donde paradjicamente tuvo que escribirse uno de los ltimos captulos de su frustrante agona.
La cada de Dilma Rousseff, llevndose consigo al Partido de los Trabajadores, con el que lleg al poder hace trece aos, cuando la bonanza econmica estuvo en uno de sus mayores auges, antes de un golpe de estado, como ella trata de calificarla, es la consecuencia de una gestin caracterizada por su impopularidad y por los escndalos de corrupcin sin precedentes que han protagonizado sus dirigentes y que lindan con la traicin a la Patria, como la virtual destruccin de Petrobras, una de las empresas petroleras ms poderosas del mundo y, a la cual han dejado con una deuda corporativa de 100.000 millones de dlares que el Tesoro General del Brasil, cuya deuda pblica ya de hecho es insostenible, demorara 6 aos en saldar, siempre y cuando la empresa se comprometiese a no gastar ni un solo centavo ms.
En la Argentina, otrora la segunda locomotora econmica del continente, los doce aos de gobierno kirchnerista lograron lo inimaginable, al dejarla endeudada en ms de 150.000 millones de dlares y ms del doble del monto de esa deuda, fruto de una corrupcin desembozada, fue expatriada a depsitos bancarios en parasos fiscales.
En el Ecuador, ante el adverso clima social y econmico que crece gradualmente, Rafael Correa, aunque alejado cautelosamente de esa pandilla populista, ha optado por una discreta retirada y, a fin de no caer en la tentacin de una nueva reeleccin, ni acudir al uso de un lenguaje futbolero que haga alusin a un segundo tiempo o una definicin por penales, espera hasta que un posible cambio de la Ley se lo permita. Empero, sigue manteniendo todava un frreo control sobre la vida poltica y de la prensa, sin dejar de lado su absurda postura antinorteamericana, como la derechazar la ayuda que los EE.UU. ofrecieron a las vctimas del terremoto, bajo el mismo principio de aquel que se hace castrar para vengarse de su mujer.
Entretanto en Venezuela, la cleptocracia chavista constituida en el mono mayor de toda esta truculenta farsa inventada por el micomandante, que no repar en dilapidar en su utpico proyecto del Socialismo del Siglo XXI todo el dinero que, por concepto de los altos precios del petrleo, le proporcion la mayor riqueza de su historia, hoy se debate entre la hambruna y el miedo a una camarilla de strapas que estn llevando a esa noble nacin al mismo precipicio donde caern sus hermanos ideolgicos.
Ante este cuadro desgarrador, gracias al blindaje con el que nos acoraz la Pachamama, a los bolivianos se nos asegura que aislados como estamos, podremos salvarnos de la hecatombe, aun declarando la guerra a Chile, y sin emitir los estertores del populismo socialista.