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Nunca mejor empleado este saludo que expresa los mejores deseos de una buena salud a la persona a la que va dirigida y, en este caso, lo dirijo al General y amigo Gary Prado Salmon, a quien considero uno de los escasos hroes que registra la historia militar boliviana.
Slo mentes morbosas podran regodearse ante la conmovedora imagen emitida por la prensa nacional e internacional, de este bizarro militar postrado en una camilla a ras del suelo de un juzgado, donde fue obligado a comparecer con el riesgo de una infeccin que agrave su salud, al abrrsele las heridas de una reciente ciruga y constatar que stas comenzaron a drenar sangre y materia, an a travs de la ropa del paciente.
Ante semejante obscenidad judicial, no faltaron las voces de propios y extraos que condenaron ese hecho, como la del ex-embajador de Bolivia en Brasil Jerjes Justiniano y Osvaldo Chato Peredo, histrico dirigente del MAS en Santa Cruz que coincidieron en su repulsa y en dirigir una peticin formal al Presidente, donde solicitaron el archivo de obrados de esta forzada causa y la inmediata liberacin de los procesados desde hace ms de siete aos.
Los pases que no honran a sus hroes estn destinados al fracaso y al triunfo de la mediocridad sobre la racionalidad. Es el caso de esta grotesca situacin, donde se maltrata al vencedor de ancahuaz, convirtiendo su victoria en su propia condena y, paradjicamente se homenajea al Che Guevara, el invasor derrotado, despus de que su sanguinaria aventura cost a nuestro pas la vida de ms de 70 soldados, framente ejecutados bajo su siniestra teora de que: Un pueblo sin odio no puede triunfar. El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa ms all de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fra mquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser as: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.
Lo curioso del caso es que la imagen de esta suerte de anticristos, que se ceban con la sangre de sus vctimas indefensas, est dotada de un carisma y un semblante de inocencia, casi similar al que la iconografa religiosa utiliza para caracterizar a Jesucristo. Aun siendo estos bribones: ateos, comunistas o fundamentalistas islmicos, se vanaglorian al afirmar que Cristo era socialista y jams convienen en que quizs el judo Marx anhel alguna vez ser cristiano.
Existe entre estos criminales un comn denominador que raya con la tpica cobarda del matn. Matan y mandan a matar sin miramiento alguno empero, a tiempo de caer en manos de sus enemigos, siempre manifiestan que valen ms vivos que muertos, frmula que jams aplicaron a sus vctimas cautivas. De ah que esperar un gesto de misericordia o piedad de parte de ellos es simplemente caer en una apologa de los asesinos en serie.
Volviendo a la luctuosa situacin de Gary, esperamos que aquellos espritus que se condolieron con su sufrimiento se plieguen a decirle Salud, mi General!