Lunes 02 de marzo 2026

Un novel de la paz



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Tras el sorprendente resultado del plebiscito colombiano que neg la ratificacin del acuerdo de paz firmado en Cuba por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC), y cuya tcita aprobacin estaba dada por hecha, al haber sido hbilmente camuflada con una engaosa pregunta de aprobacin o desacuerdo por la paz, el pueblo colombiano supo advertir y rechazar esta argucia, pese a una elevada abstencin electoral del 62%.

Sin embargo, an ms sorprendente que la victoria del NO fue la otorgacin casi inmediata del Premio Nobel de la Paz al perdedor de la consulta electoral, hecho que reaviv las dudas sobre la imparcialidad del Comit de Noruega, pas cuyo Parlamento define la entrega de este galardn y, conjuntamente con Venezuela, Cuba y Chile, son los garantes del proceso de paz con las guerrillas de las FARC.

De ah que no nos sorprende la connivencia de este Comit con esa izquierda internacional decadente, que ha visto en el proceso de paz colombiano la coyuntura para reanimar boca a boca alsocialismo agonizante de estas latitudes, por la rapaz y corrupta gestin de los regmenes populistas que se mimetizaron bajo esa ideologa. Fue entonces que el premio de marras, que ya estaba conferido antes del plebiscito, llegara a manos de su recipiendario.

Bajo esa ptica poltica y, sin el nimo de menospreciar sus valores y virtudes, no es exagerado inferir la preferencia que prim para la concesin del mismo galardn a camaradas como: Prez Esquivel o Rigoberta Menchu, tampoco es de extraar que se haya desechado el premio previamente nominado, a la guerrilla y a cinco vctimas del conflicto armado, para que este slo recaiga en el presidente, pues de lo contrario, habra sido como entregar el prximo Nobel de Economa a Maduro, por sus esfuerzos en el proceso de poner fin a la hambruna de su pueblo.

Entretanto, a la luz de lo acontecido en el plebiscito de la semana pasada, es bueno destacar la conducta de los intervinientes en el pacto, al desechar todos los actos de violencia que irresponsablemente se presagiaron, de triunfar el No en la consulta, y abrir de forma rpida la puerta a ajustes y precisiones dirigidos a satisfacer las demandas de los votantes victoriosos, como la entrega de nios soldados, bsqueda de desaparecidos en combate o en cautividad, sustitucin de los cultivos de coca ilcitos y, lo ms importante, un control frreo al narcotrfico, la principal actividad de estas guerrillas en la actualidad.

Ahora que el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN) ha anunciado tambin la firma de un acuerdo de paz para este prximo da 27 de octubre, slo nos resta esperar que todos estos esfuerzos consoliden un verdadero proceso de paz en el continente, alejado de esa falsa retrica populista que ha llevado al fracaso a muchos pases hermanos, slo as seremos dignos de un genuino Premio Nobel de la Paz y no slo ser, un novel de la paz.