Miércoles 22 de abril 2026

A 34 años, vivimos para contar la historia


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Aquel 10 de octubre de 1982, Bolivia vivi unos de los ms gloriosos das de los que tena memoria hasta entonces: la derrota del militarismo dictatorial que sojuzg a Bolivia y a su gente durante 18 aos.

Tras esos tiempos de lucha, exilios, crceles, torturas y muertes, recuperamos la democracia como convivencia entre diferentes, bajo el principio de libertad y justicia en paz para todos, sin distincin alguna.

Quienes vivimos aquel da, los anteriores cuajados de esperanzasy los que vendran luego, tuvimos el privilegio de ver coronados los esfuerzos de la generacin de la democracia.

Sentimos que habamos tomado el cielo por asalto, no con balas ni enfrentamientos, sino con ideas, con propuestas, dilogos, reuniones abiertas y otras clandestinas, para llegar a acuerdos y pactos. Fue un conjunto de voluntades para recuperar el Estado de Derecho, el respeto a los Derechos Humanos y la dignidad ciudadana. Fueron das de jbilo que mitigaron la tristeza por la ausencia de quienes ya no estaban.

Qu pasaba en el ocaso del ciclo militar-dictatorial? La Bolivia de carne y hueso se reconoci, se moviliz, se uni, march con el signo de los nuevos tiempos, se enfrent al poder militar con firmeza y argumentos; sembr y comparti las ganas y los sueos de un pas sin dictadura. Por eso Bolivia toda se hizo militante de la democracia. Y hemos vivido para contarlo -como dijera Gabriel Garca Mrquez- a las nuevas generaciones y para recordrselo a quienes lo han olvidado.

La transicin del rgimen militar-dictatorial al democrtico no fue de un da para otro, ni fue fcil. Hubo tantas idas y venidas, como dice la cueca, pero no se nos gastaron los zapatos, ni las ideas, ni las ganas de recuperarla a pesar de las dificultades, las trabas y los sacrificios. Era lo que quera la sociedad civil y las fuerzas polticas asumieron ese deseo-mandato.

El tiempo de jbilo, despus del 10 octubre de 1982, se enfrent con una realidad compleja y una economa ms compleja an. El sistema poltico y las tantas expresiones de clases y sectores de clase, empezaron a sucumbir en sus propias contradicciones. No fue la democracia la que se equivoc. Se equivocaron quienes optaron por la democracia de mercado, como pensaba Joseph Schumpeter. Es decir, que la actividad poltica encubre intereses personales o partidistas, que relegan al ciudadano al poco democrtico papel de votante-consumidor de promesas populistas y demagogas, que se incumplen sistemtica e impunemente. Como hacen Evo Morales y el MAS.

Por todo eso, y mucho ms, hoy debemos recordar con respeto al Dr. Hernn Siles Suazo, el presidente de la democracia recuperada. El permiti que se expresaran en libertad diversas visiones del mundo, luego de 18 aos de mordaza militar. Cumpli con el pas, para luego irse de Bolivia y morir lejos, envuelto en la invariable ingratitud boliviana.

La misma ingratitud que hubo y hay hacia dirigentes y militantes de partidos polticos, a los propios partidos polticos como instituciones democrticas, y hacia algunos militares patriotas. Ellos supieron ver los horizontes de la democracia y a ella apostaron sus esfuerzos, desvelos y sus vidas.

Y debemos recordar el 10 de octubre de 1982 como la reconquista de la democracia y el Derecho en la trama ms original de la civilizacin y de la libertad modernas: su carcter jurdico, segn Umberto Cerroni. Es decir, la conquista de la justicia en libertad, para que el Estado y el gobierno cumplan su funcin protectora de la ciudadana.

Despus de aquel 10 de octubre pudimos caminar un tiempo sin el testamento bajo el brazo como amenazara un cruel ex ministro. Dijimos, hablamos, opinamos, escribimos, deliberamos, criticamos y actuamos durante algunos aos.

En aquellas luchas estn escritos los genes de la democracia. Sin ellas, Bolivia no hubiera vivido casi 25 aos, ms all de sus luces y sombras, un tiempo democrtico. Los ltimos 10, de los 34, corresponden del rgimen de Evo Morales, en los que la democracia y los demcratas hemos vivido peligrosamente, bajo la amenaza de las guillotinas judiciales solo por pensar diferente. Los hechos lo atestiguan: se ha eliminado la pluralidad poltica, se ha desmantelado la institucionalidad de los rganos del Estado,as como la transparencia y rendicin de cuentas, mientras la corrupcin le quita a la salud y la educacin los recursos que piden a gritos los sectores sociales ms necesitados. Desde el santuario cocalero-corporativo de Chapare se cultiva la hoja de coca, materia prima de la cocana yse la fabrica sin pausa, pero con prisa. Es el poder del narcotrfico, ya con rebalse de las FARC.

Merced a la politizacin de la justica, o judicializacin de la poltica, hoy campea la represin a dirigentes polticos, autoridades, presos y exiliados polticos que discrepan del pensamiento oficial que se pretende nico. Amn del insulto y el acoso a medios de comunicacin y a periodistas independientes como Carlos Valverde, Humberto Vacaflor, Amalia Pando, Ral Pearanda y otros.

De ah que hoy recojamos las hilachas que quedan: una democracia vapuleada por la simple democracia mtodo: el voto y la democracia de mercado, una democracia secuestrada por un autoritarismo populista-corporativo que va contra la diversidad, como sntesis de mltiples determinaciones. Tambin en detrimento de su lema originario-indgena campesino. Dnde qued la visibilizacin de los pueblos indgenas y las 36 naciones originarias?

Mis respetos a la democracia y a quienes la conquistaron el 10 de octubre de 1982. Para recuperarla, volvamos a reconocernos en la diversidad, a unirnos, trabajar juntos, dialogar, llegar a acuerdos para hacer respetar el mandato del 21 de febrero que dijo NO a la re-re-reeleccin de Morales-Garca Linera.

Compartamos y multipliquemos las ganas y los sueos para recuperar una Repblica de Bolivia democrtica. Esa historia deber escribirse antes, durante y despus de las elecciones de 2019. Y tambin para que haya quienes vivan para contarlo.