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Luego de cinco meses y medio de la luctuosa muerte del ex-viceministro de Rgimen Interior Rodolfo Illanes, el minero Josu Caricari se entreg de manera voluntaria a las autoridades policiales, las que a su vez lo derivaron de inmediato a la Fiscala, donde neg haber actuado en el asesinato de dicha autoridad de gobierno, suscitada el 25 de agosto de 2016 en la localidad de Panduro. Tras un juicio sumario celebrado con la celeridad caracterstica en este tipo de casos, la jueza determin su detencin preventiva en la crcel de San Pedro, desoyendo benevolentemente el pedido de la Fiscala de que el imputado sea remitido al penal de Chonchocoro.
Hasta el momento de su entrega, el nico cargo que pesaba sobre este minero, ex presidente de la Cooperativa 20 de Octubre de Siglo XX de Potos, es haber dicho, al fragor del combate, que tena un atad para el viceministro, luego de que ste fuera retenido por los mineros, un cargo que recuerda la oferta gubernamental narrada por el ex dirigente minero y actual aliado del gobierno Pedro Montes, de enviar atades en lugar de tropas de polica o del ejrcito, en lugar de buscar una solucin negociada al enfrentamiento a tiros y con lanzamiento de dinamita que se estaba desencadenando entre mineros, un 8 de octubre de 2006 en Huanuni, con un saldo de 16 muertos y 61 heridos, en un escenario similar al de Panduro.
Lo extrao de este caso es que la celeridad aplicada en esta captura, no haya sido la misma para con los responsables de la muerte de los cinco mineros fallecidos en esa ocasin, y el justificado esfuerzo de las autoridades pareciera estar por ahora concentrado solamente en dilucidar las causas del fallecimiento del ex viceministro.
Segn Erbol, el da del asesinato Caricari advirti, en al menos tres ocasiones, que:Illanes era el objetivo concreto de una posible reaccin de venganza de los cooperativistas, frente a la accin policial para desbloquear la carretera y que la ex autoridad estaba en manos de dirigentes, custodiado, no lo tocaron, no le hicieron nada, pero la provocacin fue cuando han visto a sus compaeros fallecidos sin manos y a otros muertos con disparos.
Hoy el desenlace de esta triste como truculenta historia se resume en la centena de desesperados y vanos intentos de Illanes por comunicarse en busca de auxilio con sus camaradas jefes, subalternos, parientes y amigos, que se tradujeron en ms de 135 llamadas desde su celular, invocaciones que no obtuvieron respuesta alguna, lo que desvela que fue abandonado a su suerte y que su sacrificio sirvi slo para aplacar los nimos exaltados entre socios polticos en franca controversia y para desarticular posteriormente a ese movimiento cerril, sustituyendo sus dirigentes por otros ms dciles. De ah que Illanes no fue vctima de aquel temido y legendario duendecillo aimara que chupa la grasa de los humanos y se lo conoce como el Kharikhari.